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viernes, 20 de diciembre de 2019

Críticas 224: The Comes, Iconoclast, Theremonial 2, Tzetze





The Comes: “No side” (LP, La Vida Es Un Mus)

Reedición de esta joya del HC nipón de los primeros 80. Sin duda, la mejor época que vivió la escena hard core japonesa en cuyo seno surgieron mogollón de grupos. Muchos de los cuales son hoy completamente desconocidos, pero muy apreciados por los coleccionistas que pagan auténticas fortunas por un flexi de la época. Y otros, los menos, gente como Gauze o Gism, son héroes y siguen causando furor.

The Comes no son de los más conocidos, desde luego, pero tampoco de los más oscuros. Sobre todo son “populares” por ser uno de los pocos en los que cantaba una chica y porque tuvieron la suerte de grabar un par de LPs (en lugar de un simple 7” como muchos), que han sufrido alguna que otra reedición aunque sea en CD o, de forma pirata, en vinilo.

LVEUM reedita por fin de forma oficial el primer LP (1983). El disco tiene todo lo que te puedas imaginar: ese sonido rabioso y sucio de la época (mejor grabado, eso sí, que la mayoría), esas velocidades de vértigo, y no faltan esos punteillos jeviatas de los que no suele estar libre casi ningún grupo de aquellos (pero duran poquito, je).
Y, por supuesto, esa forma de exagerarlo todo, casi hasta la caricatura, como siempre hacen los japoneses. Si un punk inglés lleva una cresta de 20 centímetros, el punk japonés que se fija en él lleva la cresta de 40 centímetros. Si un grupo americano suena a mierda, el grupo japonés suena a mierda multiplicado por 5. Para mí ahí está la clave de que esta escena ochentera sea tan buena. En un género tan extremo como el HC, ellos se propusieron ser los más extremos (con permiso de los finlandeses). Mientras que otros estilos, menos violentos, no admiten tanta exageración y acaban convirtiéndose muchas veces en un chiste. Pero, como digo, en el HC es algo que funciona de maravilla.

En definitiva, 11 temas sin respiro que te dejan catacrocker. Con una voz flipante que lo da absolutamente todo. Si te gustan grupos como Sial o Exotica (por citar dos actuales del sello que nos ocupa), este disco te va a dejar totalmente de piedra. Aquí está toda esa rabia multiplicada por 100. Y más de 30 años antes!!!

Sencillamente sobrenatural.
Mgrtn.





Iconoclast: “S/T” (LP, Sealed Records)

Otra joya de otro grupo olvidado del HC, de otra escena también maravillosa (esta vez la californiana de la era Reagan) y también cortesía de la vida de LVEUM. Aunque, en este caso, de su subsello Sealed Records.

En esta ocasión no se trata de una reedición al uso de un disco ya existente, se trata de una recopilación de todo el material de la banda que se encontraba disperso en una demo del 83, un 7” del 85 y un par de temas que colocaron en recopilatorios de la época. Material que solo se reeditó de forma pirata (el 7”) en el 2001 y la casete hace un par de años en el mismo formato.

El disco es una absoluta maravilla y desde el primer acorde te traslada a aquellos primeros 80 cuando el HC golpeó duró en la costa oeste americana. La influencia inglesa de bandas como Discharge y Crass (sobre todo en el rollo pacifista) es muy evidente tanto en música como en letras, pero como lo es en todos los grupos americanos de ese rollo, de esa subescena más politizada y de sonidos más agresivos, rollo Crucifix. Aunque hay un sabor (a veces de fondo, otras muy presente) que es netamente americano, puede que un poco Dischord o incluso del palo de 7 Seconds (sin la melodía).

La cara A que recoge la maqueta es bastante más brillante para mi gusto. En la cara B hay también temazos pero hay cierta evolución, con temas algo más lentos y con melodías en las voces, que me gusta menos, quizás porque no suenan tan clásicos. Sí, siempre me quejo de que los grupos suenen clásicos, pero joder esta es una banda de los 80, tiene que sonar a eso, ¿no?
La baladita me parece insoportable (rollo Simple Minds pero en malo), pero por suerte acaban con una versión más caótica y bastante noise de Battleflied (tema que viene en el 7”).

Gran descubrimiento. Discazo!!!!

Mgrtn.





Javier Diez Ena and his Theremins: “Theremonial 2” (LP, Beat generation)

Ya tenemos aquí la segunda entrega de Theremonial. Ese proyecto de Javier Diez Ena en el que todo, absolutamente todo, está tocado con theremin: las bases, los “bajos”, las melodías…

Ya el primer disco me gustó bastante y así lo comenté en este blog. Me parece una aventura muy arriesgada, muy loca y muy necesaria también en este momento. Así que gracias por llevarla a cabo al responsable y a Beat Generation por atreverse con ello una vez más.

Esta segunda entrega sigue siendo una marcianada del copón. No falta creatividad, originalidad y, por supuesto, sapiencia y buen hacer. Puede que en ese sentido sea un disco bastante más creativo que el precedente, ya que en esta ocasión se tocan muchos más estilos y se atreve más con cosas impensables para un theremin.
Así, por ejemplo, tenemos canciones que flirtean con el doo woop cincuentero, con la música tradicional japonesa, hawaiina o jamaicana y hasta con el tecno, el house y el hip hop. Eso sí, no te esperes una canción hip hop al uso ni nada parecido: todo viene matizado por la riqueza (y también las limitaciones) del que es el protagonista absoluto: el theremin.
Asncolicas propias del instrumento le dan ese toque de homogeneidad que requiere cualquier disco que se precien disco bastante mení pues no es un disco en el que cada canción suena a una cosa, ya que las melodías melancólicas propias del instrumento le dan ese toque de homogeneidad que requiere cualquier disco que se precie y que no desee convertirse en un cajón de sastre.

El disco sigue sonando mucho a épocas pretéritas, existentes o inventadas. Ensoñaciones (con todas las connotaciones surrealistas por supuesto) sobre paisajes exóticos, lejanos, irreales incluso.
Con respecto al anterior, y gracias a esa apertura a distintos registros y estilos de la que ya he hablado, se trata de un disco más colorido y heterogéneo.
Es cierto que me gusta más el primero porque posee un toque más oscuro y puede que derrotista o depresivo, más siniestro. Pero también es cierto que en este segundo artefacto no solo florecen más colores si no que la creatividad del artista se expande hasta límites maravillosos.

Otra puta delicia.
Mgrtn.





Tzetze: “Baila, sangra y olvida” (LP, Autoedición)


Bueno, pues ha merecido la pena la espera. Desde que empezaron a dar conciertos hasta hoy han pasado ya dos años. Y desde que empezaron a ensayar, bastante más. Unos años en los que hemos estado esperando un vinilo de este dúo madrileño.
A veces creo que cuánto antes grabe un grupo, mejor porque capta la frescura de los incios. Otras veces pienso que conviene dejar reposar un tiempo las canciones. Después de todo son “seres vivos” que van cambiando a medida que se van tocando en el local de ensayo y sobre el escenario. No sé cómo hubiese sido un disco prematuro de Tzetze, pero sé que este es la polla porque posee temazos redondos, sesudos y adultos (en el sentido de que ya han crecido lo suficiente, je).

Creo que la excelente portada y el título muestran ya por donde van a ir los tiros, al menos aproximadamente. Y digo aproximadamente porque los tiros apuntan que va a ser un disco raro e inclasificable. Por si no había pistas suficientes, cualquiera que sepa que están involucrados miembros de Fabuloso Combo Espectro y Monotonus creo que se aventuraría a decir, sin oírlo, que va a ser un disco para oídos muy inquietos.

Y así es. Aquí tenemos un LP con siete temas densos que sudan rareza, extravagancia, “culoinquietismo”, originalidad (o como quieras llamarlo) por los cuatro costados. Rompen, innovan, sangran, se dejan la piel y además incitan a bailar a los oyentes. Obsérvese que he usado los tres verbos del título.
Ritmos cavernosos y oscuros, pantanos tropicales, atmósferas machaconas e industriales, metal oxidado… Un producto tan melifluo como el chapapote y, a la vez, tan ágil como un bailarín de claqué.
Meterse dentro de este disco es como viajar a un futuro distópico plagado de fábricas soviéticas destruidas devoradas por la jungla y pertenecer a una tribu de caníbales que danzan entorno a la hoguera antes de salir de caza. Toma ya…

Solo le pongo una pequeña pega. Incluyen un listado con todos sus conciertos y se les ha olvidado poner el más importante: cuando les llamamos para tocar en el Madculo. Imperdonable.

Discazo muy recomendado. Enhorabuena.

Mgrtn.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Criticas 163: Ex-Cult, Generación Suicida, Theremonial



Ex-Cult: “Negative Growth” (LP, In The Red)

Tercera entrega de estos fulanos de Memphis. Esta vez el disco lo saca In The Red en lugar de Goner… Movida, movida… Jeje. Bueno, lo cierto es que es un disco que, por estilo, encaja perfectamente en ambas escuderías. El hecho de que Ty Segall lo haya producido es algo que, como comprenderéis me suda la polla a unos niveles astronómicos. Pero así es la vida, de payasos sobrevalorados está lleno el mundo y gracias a la fama de este energúmeno igual son más los que se acercan a escuchar a los Ex-Cult.

Estos chavales practican un Hard Core “moderno” bastante incómodo muy en la línea de Institute (por ejemplo), suavizando velocidades a base de Post Punk muy ruidoso y en ocasiones casi ritualista. ¿Cómo te quedas? Bueno, imagínate un cruce entre los Hüsker Dü más crudos y los Birthday Party más agobiantes. ¿Tampoco? Pues ponte el disco e intenta hacerte una paja, ya verás como te es imposible. Pues eso!!! Ahí lo tienes.

Distorsiones fuzz cochambrosas, una voz excepcional tan potente como desasosegante y una base rítmica tan húmeda y tan sólida como la bodega del Titanic configuran sin lugar a dudas unos de los discos del momento (con la portada más terrible eso sí). Un disco que te mantiene en vilo en todo momento para abofetearte después con un esturión crudo en plena cara. Además, lo defienden, como pudimos ver en el Fuzzville, con un directo arrollador que hace que la gente se vuelva loca y lo de todo (aunque supongo que las copitas de más y las putas drogas también ayudan).

Tremendo.
Mgrtn.

 


Generación Suicida: “Sombras” (LP, Sabotage, Doomtown Records, Drunken Sailor, Symphony of Destuction)

El disco es del 2016, pero lo he pillado ahora y merece la pena comentarlo, ya que no solo es una de las bandas “a seguir” de la actualidad Punk, si no que el disco es la puta polla.
Se trata del tercer largo de estos chavales latino americanos residentes en Los Ángeles. Y si bien es cierto que el disco no aporta nada nuevo con respecto a los dos anteriores y que se podrían intercambiar las canciones de cualquiera de los LPs entre ellos y no notaríamos casi la diferencia, se trata de un discazo acojonantemente bueno.

Siguen aplicando su misma fórmula de Punk crudo y melodías melancólicas, en la línea de Observers pero simplificándolos (menos es más) y rindiendo culto a Eskorbuto con sus letras en castellano (y con esos errores gramaticales que tan graciosos nos resultan). La fórmula funciona y de qué manera. No puedes parar de escuchar el disco en bucle otra vez. Son solo 19 minutos, pero valen más que dos horas de casi cualquier otro grupo actual.

Puestos a encontrar diferencias, en esta tercera entrega el grupo se muestra algo menos veloz y la producción quizás sea más sólida que en el segundo disco y menos sucia. Creo que esto les sienta bastante bien: si bajas un poquito el pie del acelerador este tipo de melodías entran mucho mejor. Y quizás sea por eso por lo que en este LP si veo hits potenciales (como por ejemplo “Criminal” el tema perfecto que abre el disco), como también los vi en el primer disco, mientras que en el anterior no encontré tan fácilmente los hits, pese a que todos los temas (de los tres discos) son molones a más no poder.

Lo cierto es que todos los temas me parecen muy buenos y para ser un tercer disco creo que supera con creces todas las expectativas, aunque sea a costa de repetir la fórmula una y otra vez y sonar a sus temas del 2012 constantemente.

Existe otra versión, con otra portada, que saca Going Underground y la versión CD corre a cargo de Vox Populi.

Flipante.
Mgrtn.
  



Javier Díez Ena. “Theremonial” (LP, Beat Generation, Discos Alehop)

Que estén involucrados juntos Alehop y Beat Generation en un disco solo puede significar una cosa: locura absoluta, compra obligatoria. Y así es en este caso. Quizás no sea la locura aberrante que hubiésemos esperado si el disco fuese de 1997, por ejemplo, pero se trata de una locura deliciosa, lo suficientemente extravagante como para que ambos sellos estén de acuerdo en sacarlo al mercado.

Theremonial es un disco íntegramente grabado con theremin, en donde todos y cada uno de los ruiditos, melodías, percusiones… están hechos con theremin. Con efectos o sin efectos, pero única y exclusivamente se usa este instrumento. No voy a quitarle mérito a esto, ya que me parece una proeza insólita, posiblemente sea el primer disco del mundo de estas características, y sin lugar a dudas el fulano este es un genio. Pero me voy a centrar en las canciones y en lo que trasmiten, que virtuosismos aparte, es lo que realmente importa, ¿no?

El disco tiene tres o cuatro estilos diferentes, pese a las limitaciones que, en principio, se le presuponen a este proyecto en el que solo se usa un instrumento. Los temas más oscuros son mis preferidos, tanto es así que no me importaría que todo el disco fuese en la misma línea que el tema que lo abre: Luna de Hiel. Una auténtica pasada que te atrapa y te sumerge en una hipnótica pesadilla. Ideal como banda sonora de alguna película sobre un barco fantasma. Los temas más marcianos también me gustan bastante, porque están plagados de ruiditos exquisitos y desquiciantes. Y puede que sean las canciones más “alegres” las que menos me gusten, pero también molan bastante.

El LP está plagado de atmósferas tenebrosas y fantasmagóricas, de pasajes inquietantes que a veces nos sumergen dentro de ese barco fantasma abandonado durante la Segunda Guerra Mundial que vaga cargado de óxido por las aguas más oscuras surcadas por las brumas, y otras nos transportan a exóticas islas misteriosas en donde antaño se practicaban ritos sagrados que no llegaremos nunca a comprender. A veces el escenario es una ciudad europea de entre guerras, con sus calles llenas de miseria y suciedad que contrastan con los ecos que aún resuenan de edificios otrora majestuosos, en donde sonaban locas orquestas de los años 20. También hay hueco para el surf, instrumental por supuesto, ya que en este disco no hay ni una sola voz, pero practicado, en lugar de las tradicionales tablas de madera, en extrañas plataformas flotantes (y zumbantes) que bien podrían provenir del espacio exterior.

En definitiva, un excelente disco en el que abundan los platillos volantes sobre las olas de Hawaii, misteriosas psicofonías de la vieja y decadente Europa, números de magia e hipnotismo y multitud de fantasmas, a veces traviesos, otras veces aterradores.

Sin lugar a dudas se trata del puto disco que tienes que poner a todas las visitas que vengan a tu casa. Compra obligatoria.

Mgrtn.