más conservador, no sé si porque en el anterior, como ya he dicho, se pasaron de frenada o
simplemente es que les ha salido así.
No obstante, cuando casi se está acabando el vinilo, se sacan de la manga un tema de 30
segundos como “Todo Mal”, purito Hard Core, que recuerda, e incluso supera, en velocidad y
furia a ciertos temas de su primer disco. Y, justo después, sorprenden con el tema más
macarra, el que da título al disco y que empieza muy duro a lo “Enter sandman" de Metallica,
cabalga con trote garagero y desemboca en un estribillo de pop muy dulce. No es lo que más
me gusta del mundo, ni mucho menos, pero, sin duda, es sorpréndete viniendo de ellos y
dentro de un álbum tan Pop.
En general, menos “Finales Alternativos”, que ya he dicho que a mí los Planetas nasty (je),
me gustan y me convencen casi todos los temas.
Además de destacar como favorita “Cuentos Chinos”, como ya he hecho, creo que podría
decantarme también por “Viva John Hugues” y “La Marmota Phil”, aunque posiblemente en
sucesivas escuchas (que prometen ser cientos) la cosa cambie.
Tampoco puedo dejar de señalar que, aunque las melodías de las voces son Airbag 100%, el riff principal de "Andrea" es clavado a "Una mujer de bandera" de Hombres G, como bien me ha chivado mi amigo Javi por whatsapp, con el que comparto devoción por ambos grupos. Yo no lo había pillado, pero ha sido decírmelo, poner el tema y ahí estaba, en efecto. Igual ni ellos se han dado cuenta, no sé. Y lo digo como muestra de que aún hay mil detalles por descubrir en este disco y para poner de manifiesto, también, la pasión con la que los fans reciben y escrutan cada entrega de los malagueños.
Y, para finalizar, destacar también la preciosa melodía de “Perros y Gatos”, el tema acústico
que cierra el disco y en el que hace arreglos mi amigo Guille de Wild Honey, aunque para mi
siempre será de los Rhino Wresters y de los Chopper Kids ;).
Muchas gracias, chicos. Gracias por seguir al pie del cañón y regalarnos tantos buenos
momentos.
Mgrtn
Glaas: “Qualm” (LP, Static Shock)
La verdad es que cada vez tengo menos ocasión de decir aquello de “me pillé el disco en el
concierto”, porque, al menos en Madrid, cada vez hay menos conciertos interesantes en lo
que a grupos internacionales se refiere. Y es que, tras la pandemia, de Punk internacional
del “bueno” no viene casi nadie, mientras que, si quieres mierdas de Garage, tienes cientos
de miles de shows cada mes. Y eso que la escena garagera está aún más envejecida que la
del Punk, que sí que tiene sangre joven, aunque sea en el rollo más costrón.
Por no hablar de que la capital se está quedando atrás y ahora hay que irse hasta Alcorcón o
Parla para ver algo interesante. Y, la culpa, en buena medida, además de otros factores
como la nueva situación rara de las giras que parecen que esquivan cada vez más Madrid y
España, la tiene la desaparición de La Coco en el distrito de Tetuán que tantos y tantos
conciertazos nos ha brindado... En fin, que me enrollo mucho. Vamos con el disco de estos
alemanes, que sí me pude pillar en su concierto en el Wurli hace unas semanas.
Se trata de su debut en vinilo este mismo año, nada más y nada menos que de la mano de
Static Shock, tras la casete adelanto de tres temas que sacó el mismo sello el año pasado.
Un compendio de 10 canciones en donde los de Berlín nos ofrecen una buena ración de Post
Punk con ecos del Anarcopunk británico de los 80, cuajado de tintes oscuros y atmosferas
misteriosas, así como bastantes momentos deliciosamente incómodos y altas dosis de
originalidad.
Lo cierto es que lo que escuché al principio en internet (posiblemente 10 segundos de un
tema y otros 10 de otro) no me acabó de convencer al 100%, pero ahora, escuchando el
disco con calma, me parece una maravilla. Y cuanto más te metes dentro y más avanza el
disco, más te atrapa. Parecido me pasó en el concierto, que me costó un rato meterme en su
música y empezar a disfrutar de la riqueza de matices que nos ofrecen.
Vamos, que hay que sumergirse unos metros, no quedarse en la superficie, para sentir como
te arañan las aristas de su propuesta. Aristas romas, no demasiado afiladas (por eso no se
sienten desde el primer momento), pero lo suficientemente roñosas y oxidadas para los que
nos gusta lo incómodo.