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viernes, 19 de mayo de 2023

Críticas 276: Home Front, No Picky


Home Front: “Games of Power” (LP, La Vida Es Un Mus)

No hace mucho comentamos por aquí el exquisito debut de este dúo canadiense, un 12” para la misma etiqueta que saca ahora su segundo disco y que contiene el doble de canciones que su predecesor.

12 temas en su línea de Post Punk 80’s oscuro e intimista, en donde se muestran (como en el primer disco) bastante eclécticos y ofrecen canciones muy dispares, aunque siempre con un denominador común que sirve de aglutinante, dando cierta homogeneidad al conjunto.

No obstante, en esta entrega se muestran más agresivos en líneas generales y, sin renunciar a delicadas melodías nostálgicas y evocadoras (su punto fuerte), tienen un puñadito de temas en donde pisan más el acelerador y muestran su cara más Punk y agresiva. Sorprendiendo incluso con algún tema con coros muy hooligans.

Dominan el frío y el calor, la amabilidad y la aspereza. La alargada sombra de Echo and the Bunnymen sigue planeando por casi todo el disco, al igual que muchas otras referencias 80’s, en ocasiones (como ya comenté en el disco anterior) rozando el mainstream y en otras acercándose más a los planteamientos underground y más agresivos del sello que les da cobijo.

Aunque son una constante, en general las referencias andan un poco camufladas, pero a veces resultan muy obvias, como en el tema que da título al LP en el que podemos escuchar ecos muy a lo Duran Duran. O en Born Killer en donde parece que Suicide hagan una versión de Ivy Green.
Pero con End Transmission se quitan la careta definitivamente y rinden pleitesía, casi de rodillas, a Joy Division. No sólo en el título de la canción, también en las melodías vocales y en algunos pasajes instrumentales, llegando incluso a ser una “versión” por momentos.

Y es curioso porque lo que en otros grupos me parece molesto (“Esto ya lo he oído antes, no necesito escuchar la fotocopia de la fotocopia”), aquí me resulta muy disfrutable. Creo que la clave está en que no hacen una fotocopia, si no que pintan el cuadro desde cero ellos mismos. Es muy de agradecer la exquisitez con la que encajan cada pieza y la extraordinaria calidad del conjunto.

Por no hablar de la puta voz, que es simplemente acojonante.

Hacen que el oyente no sienta hastío por revisitar de nuevo aquellos pasajes de los 80 y que se quede sólo con la agradable sensación de pisar terreno conocido pero con la emoción de pisar también terreno virgen.

En definitiva, canciones de Post Punk, de Punk, de Synth Punk, de Electro Punk incluso, todas ellas redondas, en un ejercicio de estilo impecable y con una sensibilidad personal que lo impregna todo, configuran un disco perfectamente triste y evocador, que sabe ser revoltoso de vez en cuando.

Ideal para nostálgicos de los 80 pero muy disfrutable también casi para cualquiera al que le guste la música oscura y “bonita” un poquito.

Sospecho que le quedan aún muchas más vueltas en mi plato. Genial. 

Mgrtn.





No Picky: “Tutan C’mon” (7”, Wild Punk) / “Dinner in America (7”, Wild Punk)

Cuando un grupo tiene un cuarto de siglo de antigüedad y saca material nuevo la opinión pública se divide entre “me la suda” o “menudos máquinas, que ahí siguen en la brecha”. Reconozco que yo pertenezco al primer grupo, y más cuando sabes que es un grupo que va a repetir, una vez más, la fórmula de siempre. Y no digamos ya cuando se trata del rollo Punk Pop / Ramones, un género en el que, desde la primer época de Lookout Records es imposible añadir nada nuevo sin salirte del rollo.

Pero coño, son los putos No Picky. Y eso cambia las cosas y mucho.

No, no es que inventen nada nuevo a estas alturas. Además, ya he dicho que eso es imposible sin salirte del género. Se trata simplemente de que los malagueños, pioneros de la escena donde los haya, no solo lucen la medalla de la veteranía con pulso firme y ejemplaridad, si no que también son uno de esos grupos cinco estrellas que siempre marcan la diferencia.
¿Lo pillas? No hacen nada diferente, pero marcan la diferencia.

No hace mucho comentábamos por aquí su 7” del 2021, en donde se mostraban un poco más duros y un pelín más adultos (dentro de un orden, que son los No Picky, je) y ahora le toca el turno a estos dos singles que salen a la vez y en donde la banda rejuvenece hasta la adolescencia de golpe y porrazo.

Y es que en estos dos 7”s (que alguno dirá que podría haber sido un 10” o un 12”, y los más ratas diremos que igual cabían todos los temas en un mismo 7”) se marcan seis temazos que desprenden una energía brutal.
Seis temas, además, bastante homogéneos que no hubiesen desentonado en un mismo disco. Cuatro de ellos de dos minutos, uno de 50 segundos y otro de casi 3 minutos. A mí me salen las cuentas
.... ;)

Como digo, los temas desprenden una energía que suena mucho a banda nueva con ganas de comérselo todo. Y se centran en dar cera a velocidad de crucero, sin desatender, por supuesto, unas melodías chiclosas tan pegadizas como impecables.
Y con unas letras que huelen también a grupo de quinceañeros.

De hecho suena mucho a primer/segundo disco de Shock Treatment, a los comienzos más rabiosos de Airbag y por supuesto, a los propios No Picky. De hecho si te dicen que estas canciones son de un año antes de que grabaron el Vampira... (2002), te lo crees.

¿Eternos adolescentes o se han renovado la sangre en una clínica de Queens? Tanto es así que solo a unos chavales de 15 años se les ocurre a estas alturas plagiar el “Hey Ho Let’s Go” en la intro de Tutan C’mon. Ya sabes “Tu.Tan.C’mon-Tu-Tan-C’mon”.

Aunque los dos discos siguen una misma línea, Tutan C’mon quizás sea más teenager, más Ramones, más Punk Rock melódico, mientras que Dinner in America es algo más popero, con melodías más sólidas, algún riff ala Undertones, más Punk Pop (pero muy cañero también).

No obstante, ambos “estilos” andan mezclados en los dos singles, pero por poco.
De hecho, si metiesen Tívoli en el Dinner in America y Billete a París (esta es la que me suena muy Shock Treatment) en el Tutan C’mon, podríamos distinguir mucho mejor ambas piezas y así sabrías cuál te tienes que comprar de los dos, según qué rollo te gusta más (Jajaja).
Pero como no es así, te toca pillar los dos, que la verdad es que están de puta madre y que a quien le gusta una cosa, le gusta también la otra por regla general.

Gracias, chicos. Un placer veros el otro día, como siempre.

Y desde aquí mi saludo a Álex. Te echamos de menos!!! 

Mgrtn.

jueves, 10 de febrero de 2022

Críticas 253: No Picky, Vitriol, WWW


No Picky: “
El polvo de la muerte” (7”, Jarama 45 RPM Recs.)

Nueva entrega del Club Farina, esa serie que llevan a cabo las chicos de Jarama en la que grupos nacionales de primera fila se marcan un par de temas y posan frente a vehículos de época bastante chulones.

Esta vez le ha tocado el turno a los míticos No Picky, uno de mis grupos favoritos del género. Leyendas vivas de lo que fue toda aquella explosión de Punk Rock melódico, con epicentro en Málaga, que se extendió por toda la península a comienzos de este siglo, siguiendo la estela que abrieron previamente las bandas de Castellón.

Ya hablamos de ellos el año pasado con motivo de la reedición de su maravilloso segundo LP en vinilo con motivo de su 20 cumpleaños. Sí, un grupo longevo donde los haya, pero con una carrera muy intermitente, al menos en lo que a lanzamientos discográficos se refiere. Vamos que en más de 20 años “solo” tienen 4 largos y tres singles.

En la cara A se marcan un tema bastante potente con unas guitarras más duras de lo habitual que me recuerdan a los temas más duros de los primeros dos discos de Shock Treatment (por eso he soltado antes todo el rollo de las bandas de Castellón, je). Sin renunciar, por supuesto a las melodías pop, pero pisando el acelerador de ese DeSoto del 49 en el que posan en la portada.

Vamos que le dan cera, como ya nos demostraron que saben seguir dándola hace unos meses en un concierto en el Wurli que fue apoteósico.

En la cara B toca bajar el pie del pedal y endulzarnos la vida con este medio tiempo que es Amor zombi (como veis siempre fieles a su temática Horror Pop). Precioso tema, muy sólido con melodías redondas, pegadizas hasta decir basta y una factura impecable.

Muy grandes, como siempre.

Y, gracias, como siempre, a Bernardo por hacerme llegar sus lanzamientos directos a mi buzón.

Mgrtn.




Vitriol: “Combat Rhythm” (7”, Cuerdas Fuera / Mata La Música Records)

Escuché por encima este disco antes de que estuviese disponible en vinilo y, luego, con las mierdas de la pandemia y tal, cuando salió a la venta se me traspapeló el asunto y no lo he podido adquirir hasta ahora. Pero ganas le tenía muchas, porque es la polla.

Vitriol es otro proyecto del responsable de los mejores grupos que están saliendo estos últimos años en Cataluña y, por añadidura, en España (al menos hasta que se independicen).
No voy a mencionar los otros grupos porque, aunque sea un secreto a voces y puedes leerlo en otras partes, no seré yo el que lo reviente. Me gusta que la gente haga esas cosas, como fingir que un grupo de encapuchados es de otro país o salir al escenario totalmente irreconocible. Al final, es imposible mantenerlo en secreto pero ya solo intentarlo merece todos mis respetos. Y más cuando encima se hacen cosas con una calidad extraordinaria. Yo no sé si sería capaz de permanecer en el anonimato, supongo que querría un reconocimiento más directo.

Pero vamos al grano. Para mí este es el mejor disco que ha sacado Cuerdas Fuera, y eso que casi todo lo que saca es una maravilla. Supera incluso al de Stephen Hawking Experience y eso ya es mucho decir.

Cuatro temas cargados de EBM hasta las cejas. Pero EBM del bueno, del más oscuro, con voces ultra graves impostadas, acento germánico rígido y pedradas industriales como base rítmica. Austeridad, disciplina militar y oscuridad, mucha oscuridad.
Vamos que a su lado Nitzer Ebb te parecerán Depeche Mode (iba a decir Pet Shop Boys, pero creo que ya era pasarse).

Front 242 se pelean con D.A.F. para ver quien rebaña los huesos del cadáver putrefacto de Sisters of Mercy. O algo así, pero más a lo bestia.

Extraordinario. Acojonante. Para escuchar mil veces seguidas. 

Mgrtn.





WWW: “Mundo Virtual” (7”, Cuerdas Fuera / Under The Gun Records)

Los nuevos Pitufos Maquineros nos llegan desde Buenos Aires con este artefacto de 8 canciones.
Me encanta cuando un 7” tiene 8 o más temas, y más a día de hoy, con los precios que tienen lo vinilos. Pagar muchas veces 10 euros por dos canciones duele un poco, la verdad. Aunque, por supuesto depende mucho de la calidad de los temas. Que no solo la cantidad es importante.

Y digo lo de Pitufos Maquineros porque estos chavales no solo van súper acelerados, también van demasiado “pitufados”. Como cuando pones un disco de 33 a 45 RPM, de hecho lo he tenido que chequear varias veces y finalmente cotejarlo con el bandcamp para poder elegir la velocidad correcta. No sé si realmente lo han grabado a esta velocidad y en este tono (lo que tendría mucho mérito si realmente son humanos) o le han metido luego un cambio de velocidad/tono. En cualquier caso resulta gracioso y una vez que le coges el ritmo, hasta hipnótico.

Practican una suerte de Synth Punk / Tecno Punk muy de ahora, bastante alocado y subnormaloide con ciertos toques eggy a lo Coneheads. Si le añades lo “absurdo” de la velocidad, la locura se multiplique por 3 y las voces parece de dibujos animados, o mejor dicho, súper animados.

Vamos que no me extrañaría que un videoclip suyo pudiese provocar ataques de epilepsia entre la población.

El último tema se despega un poco de todos los demás porque tiene una velocidad “normal” y además es un medio tiempo. Aquí se pueden apreciar mejor ciertos toques a lo Polysics que se intuyen en el resto de temas pero que pasan más desapercibidos entre tanta locura. Y también suena bastante a Aviador Dro.

Muy loco. 

Mgrtn.

domingo, 27 de junio de 2021

Críticas 245: Manolo Kabezabolo, No Picky, Satélite

Seguimos con productos nacionales. Hoy tenemos dos reediciones de auténtico lujo y el segundo LP de Satélite. 


Manolo Kabezabolo: “Ya hera ora” (LP, Kasba Music) Pelos como escarpias. Al volver a escuchar estos temas.

En 1989 España era lo que era, una democracia joven con muchísimo tufo aún a décadas pasadas. Muerta y enterrada La Movida, aquel destello de modernidad que nos ayudó a sacudirnos mucha mierda viejuna, aún quedaba toda una herencia carpetovetónica que olía a rancio. Pero ya se había abierto el camino hacia la modernidad. Ya no había vuelta atrás. Y es en este contesto, cuando este joven cantautor de Zaragoza saca su primera maqueta, grabada de aquella manera en estricto directo. Artefacto que no se comercializó y que fue pasando de colega a colega a base de grabaciones caseras con doble pletina.

Poco después, en 1992, en la España de los JJOO y de la Expo, de Cobi y de Curro, mientras se ponía de manifiesto lo modernos que éramos y lo catetos que seguíamos siendo, Manolo Kabezabolo saca su segunda maqueta apadrinado por Berlín Records, esta vez sí con un precio de 400 pesetas (pero donde se anima a hacer duplicados también). Una cassette con 26 temas que incluye un directo de ese mismo año y algunos cortes antiguos grabados en el 89 que no estaban en la primera maqueta.

Poquito a poco, las maquetas, sobre todo la primera, están en todas partes y Manolo comienza a dejar de ser el secreto mejor guardado de la capital del Ebro para comenzar a hacerse “famoso” en la escena nacional en un momento idóneo.
Nuestro superhéroe del Punk retrata de manera magistral todo aquello en sus canciones. La España de “El cambio social”, del “Terrorismo Controlado”, un país en donde aún mandaban mucho los “Militares subnormales” y en donde la droga, el caballo, aún hacía muchos estragos
... Una fecha clave en la que “Tú vida cambió”. La tuya, la mía, la de Manolo, por supuesto y la de mucha gente que nunca jamás lo sabrá.

Y es que, cuando empezaron a circular esas cintas que sonaban a rayos en donde cantaba un tío que claramente estaba borracho, que no veía ni el micrófono y que aporreaba la guitarra pasándose por el forro conceptos como ritmo, tono, afinación, armonía... el Punk en estado puro volvió a ocupar el papel que le correspondía.

Además, trascendió incluso lo que era la escena Punk y llegó prácticamente a oídos de cualquier joven español interesado en la música “independiente”. Adelantándose a lo que ya se estaba cociendo a nivel internacional: el regreso del Punk al primer plano de la actualidad musical en todo el mundo.
Bueno, quizás Manolo no estuviese en primer plano, pero sin duda, estaba ahí y triunfó por méritos propios. Y en una época en la que aún no existía internet y mover un producto físico de estas característica suponía un esfuerzo adicional además al tener que grabar los fans las cintas de una en una.

En la cima de su popularidad, el sello de Punk GOR se animó a sacar el primer mítico CD del maño en 1995. Una primera edición (que atesoro con un cariño especial) que incluía nada más y nada menos que 30 temazos del que, por aquel entonces (para mí al menos) era el summum del Punk, un ídolo y un ejemplo a seguir. Y eso, a pesar de ser un “cantautor”, que , a priori, es algo bastante opuesto al Punk. Pero él era y será siempre el más Punk.

Y es que realmente te hacía pensar aquello de “si él puede hacerlo, yo también”. Ese es el auténtico mensaje del Punk de toda la vida y es cierto que si se cumple esta máxima con

alguien es con Manolo. Ponte tú a tocar las canciones de los Sex Pistols o Dead Kennedys con punteos y todo, je...
Pero una cosa es la pericia (o falta de pericia) musical y otra el talento y la gracia con la que se hacen las cosas. Y, ahí, Manolo es inigualable. Nadie lo ha hecho como él. Hacer de su principal defecto su mayor fortaleza... es un puto genio.

Inmediatamente, el CD se retiró de circulación por los putos derechos de autor de las 7 versiones que contenía el disco.
Recuerdo que la tragedia se mascaba ya cuando en un concierto oí a Manolo que decía “voy a tocar la los Pistols hoy, porque luego no me la van a dejar tocar”. Se refería al concierto en el que iba a telonear a los de Rotten (sí, tanta era su popularidad), pero que luego se acabó suspendiendo porque no se vendieron suficientes entradas anticipadas.

La cosa es que el CD volvió a salir ese mismo año en una segunda edición censurada que contenía solo 23 temas.
Y es esta edición la que ahora nos ocupa, ya que es la que ha sido reeditada en este vinilo para conmemorar sus 25 años, que en realidad son 26.

¿Qué molaba más la primera con las versiones de Sex Pistols o el descacharrante Véndemelo de Judas Priest? Sí, pero oye, que les jodan a las sociedades de autores y a toda esa mierda. Además aquí están sus temas, sus originales, sus incunables. Historia del Punk ibérico de pata negra.

Este artefacto recogía (y recoge) un montón de temas de las maquetas, pero la novedad era que estaban grabados con distorsión. Lo cierto es que los temas perdían por un lado la magia de esa guitarra gangosa de las maquetas, pero también es cierto que adquieren mayor fuerza y que todo el gracejo y la personalidad de Manolo está ahí, sin perder un ápice de autenticidad.

Clasicazos como El aborto de la gallina, Reptil-gusano, Un papel morao, Póngame un DYC, Sid Vicious Song, Otro pirulo, No puedo soportar... están todos aquí y volver a escucharlos de nuevo me ha puesto la carne de gallina. Y es, por mucho tiempo que llevase sin oír estos temas, me los sé todos de memoria de principio a fin. Son canciones que tengo ahí dentro para siempre y me imagino que a muchos de vosotros os pasará lo mismo.

Vale que igual es solo un tema generacional y sí que conozco a gente muy joven que escucha estas canciones ahora y que no acaban de pillarle el rollo, ni entienden la importancia que tuvo este señor en su momento. Pero estoy seguro de que también habrá chavales que no le conozcan que se sentirían fascinados por un producto tan asquerosamente Punk y a la vez tan entrañable y plagado de inocencia.

La cosa es que, por fin, se hace justicia y podemos escuchar estos temazos en vinilo. Ahora solo falta que alguien se anime a editar también en este formato las maquetas.

Gracias por todo, Manolo. 

Mgrtn.




No Picky: “Vampira, malísima y seductora” (LP, Wild Punk Records)

Aquí tenemos otra reedición de un disco con motivo, también, de un 25 aniversario. En este caso no se trata de los 25 años que han pasado desde que se publicó este disco por primera vez, si no del cuarto de siglo de vida de la banda.

Y es que el primer disco de estos malagueños (Here comes... Vibroboys!!!) salió en 1999, pero es cierto que no es tan representativo de la banda como este que ahora se reedita: aún cantaban en inglés y les tiraba aún mucho el Hard Core melódico.
Es en este “Vampira, malísima y seductora” cuando el grupo encuentra su estilo, pasándose al castellano y siguiendo la estela Punk Pop que ya en los 90 habían iniciado un puñado de grupos nacionales.

Una escena muy rica y fructífera que recuperaba a los Ramones, a los Nikis y a los Vegetales y que los pasaba por el filtro más enérgico de los 90. Una escena que se inició en la primera mitad de los 90 en Castellón gracias a Shock Treatment y a sus hermanos pequeños de Depressing Claim y que tímidamente empezó a extenderse por toda la península hasta que, a principios de siglo, el epicentro se traslada (gracias precisamente a este disco que nos ocupa) a Málaga.

Agotada ya la escena de Castellón, que estaba a otras cosas más roqueroides desde hacía años y palideciendo la escena madrileña, que pese a tener supervivientes muy notables comenzaba también a cambiar de rumbo, era el momento ideal para mirar hacia Andalucía. Y es que en 2002, cuando este CD irrumpe en la escena, con el estilo del grupo ya consolidado, suma fuerzas con el primer disco de sus paisanos, y primos hermanos, Airbag (Mondo Cretino, 2000) y Málaga pasa a convertirse en la capital del Punk Pop patrio. Porque, realmente, estos dos discos tienen una calidad indiscutible, muy superior a la media de lo que se hacía en otras ciudades en ese momento.

No en vano, el disco de Airbag empieza con la frase “Sábado de desmadre, tocan No Picky en el badulaque”.

Para mí, Vampira está a la altura de los dos primeros discos de Airbag (los maestros del género), del primero de Shock Treatment (los dioses y padres del asunto) y de los primeros de Depressing Claim y Fast Food (que me volaron la cabeza). Forma parte de ese pequeño club de discos perfectos a los que no les sobra ningún tema y que te sabes de memoria de principio a fin de tantas veces que los has escuchado.
(Sí, no he mencionado el segundo de Shock Treatment porque creo que ese disco no tiene igual).

Sin duda es un producto de una época y eso se nota. Una época con sabor a aquellos 90’s cuando Lookout Records reventó e impuso, junto a Epitaph, las normas del nuevo Punk melódico que iba a arrasar en medio mundo. Una época que en España (siempre llegamos tarde) se alargó más en el tiempo, hasta bien entrado el siglo XXI, cuando en California ya estaba más que acabado el invento.

Una época que todos los que la vivimos la disfrutamos de lo lindo. Y un estilo que reconozco que acabé cogiendo manía debido a la saturación que había y a la copia de la copia de la copia (lo típico). Pero, a pesar de ello, siempre ha habido discos que por mucha manía que le cogiese al rollo, destacan entre todos y siempre han sido y serán inmensos para mí. Discos como este.

Y es que, 19 años después, este disco sigue sonando igual de fresco y, aunque sea producto de una época como acabo de decir, es capaz de trascender a todo aquello y hoy suena de putísima madre y sigue estando vigente. Y ¡de qué manera!

La única pega que le pongo es que quizás grabaron demasiadas versiones: Ramones, Swinging Madallions, Esqueletos y una que compuso Diego de los Pirañas, que después grabarían ellos mismos también). 4 versiones en un discos de 12 temas y 1 bonus track, quizá sea excesivo. Eso sí, son todas impecables y tampoco sobra ninguna. Solo digo que podían haber metido, además, más temas suyos.

En cualquier caso es un disco perfecto plagado de melodías flipantes, mucha caña y mogollón de nombres de chica, cementerios, vampiros y esa sangre que corre a raudales y que tan bien queda plasmada en este vinilo de color rojo intenso.
Vamos, que a pesar del tener el CD original, me ha sido imposible resistirme a esta reedición (justicia vinílica que se llama, cuando se recupera un clásico que no llego a salir en este formato).

Y es que aquellos colmillos que vosotros me clavasteis, consiguieron enamorarme hasta hoy. Os quiero, chicos.

Mgrtn.




Satélite: “Otra era” (LP, Flexidiscos, 1 Minuto de Gloria, No Thanks!)

Cinco años han pasado ya desde que esta banda madrileña sacase su demo de presentación, que un año después se convertiría en su primer LP.

El título de este, su segundo LP, Nueva era, está muy bien colocado porque el disco salió hace unos meses, en esta nueva era post confinamiento, en este mundo extraño que nos toca vivir ahora, mientras intentamos volver a una “normalidad” que sin duda será distinta a todo lo de antes. Aunque, en realidad, hace referencia a sentirse de otra era, a no estar en el momento ni en el lugar correctos y la canción que da título al disco (y todas las demás) fueron grabadas en 2019, antes de esta movida, je. Pero vamos, que está muy bien colocado, ¿no? 

En cualquier caso, el disco también nos muestra una nueva era para la banda. Y es que se puede apreciar una evolución notable.

A ver, siguen haciendo Post Punk, del oscuro y siguen sonando a Satélite. Pero es indudable que es un disco bastante más maduro, más adulto si lo preferís. Un disco de consolidación, que se dice.
Aparte de un mayor dominio de los instrumentos y de un sonido más compacto y “profesional”, el cambio más palpable es el que ha sufrido la velocidad. Los temas se tornan todos más calmados y los ramalazos más Punk de su disco anterior, esos ataques de furia más anárquicos y violentos apenas tienen aquí reflejo. Tan solo en Nuevas Maneras podemos observar un poco de todo aquello: es el tema más veloz (al menos en una parte) y, por momentos, suenan un poco desmadejados. Pero no llegan a alcanzar los niveles Punk de antaño.

El resto del disco nada en un estado calmo, que ya venía apuntado en el LP anterior en muchos temas, y que la verdad es que les queda bastante de puta madre y hace que las tinieblas por las que han apostado se desarrollen de un modo más natural. Imaginad un paisaje rural del medievo en donde se ha realizado un aquelarre por la noche. Está amaneciendo y la niebla comienza a disiparse. Puede ser ese “Amanecer” que da título a uno de los temas. ¿Cómo os imagináis esos jirones de niebla? Pues tal y como los han dibujado: evolucionando lentamente. Si imagináis eso mismo a cámara rápida se rompe toda la magia.

Las influencias son obvias y palpables. Sigue habiendo mucho de Siouxsie y demás bandas británicas de la época. Pero es inevitable mencionar también a Décima Víctima. No solo por las letras en castellano, que ya estaban presentes antes, si no por tanto medio tiempo “bonito” y unas melodías vocales más claras y limpias.

El bajo se sostiene de pie solo, pero aún así la batería, con momento imaginativos muy chulos, nos ofrece un colchón bastante estable que la guitarra usa cama elástica para, a base de saltos, ir perfilando las canciones con pinceladas certeras. Todo ello con un riguroso sonido 80’s muy de libro, con sus usos y abusos.

Y dejo la voz para el final ya que es la que acaba de dar personalidad a la banda y hace muy identificable su sonido. Atrás deja Raya los gritos prolongados etéreos, casi atmosféricos y un tanto onomatopéyicos (para una supuesta raza alienígena). Como toda la banda, se calma más, y canta de un modo más reposado, menos estridente. Creo que la voz encaja ahora mucho mejor y las melodías fluyen con mayor naturalidad dentro de la canción.

Se pierde ese toque salvaje y un tanto caótico en aras de una armonía oscura, letanía del amanecer de esta nueva era.
Lo que si permanece es ese toque exótico, oriental, árido, misterioso
...

Un disco muy disfrutable que te sumerge en un "estado hipnótico" como dicen en una de las canciones. Enhorabuena, chavalas. 

Mgrtn.