martes, 1 de diciembre de 2020
Críticas 236: Judy and the Jerks, Pisse, Sweet Tooth
sábado, 21 de noviembre de 2020
Críticas 235: Disco Junk, Mr. Wrong, U.R.S.A.
Pues en vista de que esto no se arregla y que lo de un posible viaje a Berlín (por ejemplo) a pillar discos queda descartado este año, he hecho un súper pedido en discogs, precisamente a Berlín. Me he pillado, por supuesto, cosas de sellos que no suelen traer mis dealers nacionales.
La verdad es que tengo una lista enorme de discos que quiero de este año y del anterior y cada día que pasa la lista aumenta, así que he cogido al usuario de discogs que más discos de mi wishlist tenía y me he puesto a seleccionar lo más jugoso con ayuda de bandcamp. Y digo seleccionar porque tenía como 150 discos de mi lista y claro, no era cuestión de pillarlos todos de golpe.
Lo cierto es que al final internet es bastante útil para estas cosas. Aunque también es verdad que el tener a un par de clics casi cualquier canción ha hecho que los vinilos se conviertan en artículos de lujo. Se venden menos discos, se fabrican por tanto menos, el coste es superior y el P.V.P. acaba siendo muy elevado. Más si hablamos de importación y bla bla bla...
Pero venga, que eso ya lo sabes, vamos con los discos.
Disco Junk: “Underage Punk” (7”, Hozac Records)
Disco Junk podrían tomarse como ejemplo de típico grupo de chavalines generalmente del interior de los EEUU o australianos (en este caso de Melbourne) que salen cada semana a la palestra con una demo en bandcamp y/o en casete y que molan mogollón y están muy locos y se dedican a dar su versión del Punk, generalmente guiados por los grupos de escuderías como Lumpy Records o Total Punk.
Y es que hay mogollón de grupos que tienen su momento de gloria en Youtube en el canal de turno y que acaban
siendo absorbidos por la marea (más bien por el maremoto) de grupos que vienen detrás y
que también quieren su minuto de fama. Generalmente son grupos que acaba pasando sin pena ni
gloria porque es materialmente imposible absolverlos a todos.
Algunos de estos grupos (muy pocos) tienen la suerte de caerle en gracia a algún sello y
consiguen sacar al mercado un 7” que parece que ya es otro estatus. Un escalón más hacia
un posible LP. Todo un sueño para la mayoría. Una mayoría que saca una o dos casetes (o simplemente una maqueta digital) y luego desaparecen para siempre. O igual tampoco es un sueño, igual no se le da tanta importancia ahora a sacar un disco. O, a lo mejor, lo que pasa es que hay cierta falta de constancia o demasiada dispersión entre tanto grupo paralelo (pocos son los que están en una sola banda). O puede que, directamente, se diluya el interés por la banda una vez se les pasa la fase punk o gamberra.
Bueno, pues Disco Junk están ahí, a mitad del camino. Los chavales tienen 15 y 16 años y, tras tres o cuatro cintas, lo cierto es que han gozado de bastantes momentos de gloria en Youtube. De hecho, ya en 2016 Billy Twyford (el autor de las canciones y el "artista" del grupo) ya sacó su propia casete. Y, con este curriculum, el año pasado se fijó en ellos nada más y nada menos que Hozac y les sacó este E.P. de cuatro canciones.
No se puede decir que hayan tenido suerte y ya está. Estos chicos están bastante por encima de la media para ser tan jóvenes y, aunque la suerte es fundamental, también hay que valer y, ejem, tener contactos. Hozac no saca un disco a cualquiera. Y, en efecto, estos no son unos cualquiera, porque, y aquí está la trampa, el disco lo ha grabado y mezclado Billy Gardner (Ausmuteans, Cereal Killers, Living Eyes...) que, de hecho, aparece con foto y todo en la contra portada como si fuese un miembro más de la banda. Acabáramos...
Y, después de esta reflexión, vamos ya con el 7". El disco contiene cuatro pepinazos de Punk rabioso que rompe con lo que podría haber sido otro grupo excesivamente estándar y clásico, con unos brillantes brochazos desafinados que siembran el caos lo justo como para destacar. Lo justo como para no ser una copia gris de Angry Samoans. Lo justo para decir “tienen algo más”. Ese algo más que se pide hoy porque ya no estamos en 1984 y porque el rollo revival por la cara sin más, cada vez convence menos (hasta que llegue otra moda y lo cambie todo).
Me ha gustado bastante, especialmente por sus altas dosis de mongolismo (muy primeros Queers), por su simplicidad y por ese “algo más” del que acabo de hablar.
A ver si hay suerte y continúan su carrera hacia el LP o hacia un puñadito de 7"s más y no se quedan en el camino porque, desde luego, el empujón fuerte ya se lo han dado.
De momento, este 2020 ya han sacado un nuevo 7”, un Split con
Collective Hardcore (grupo en el que milita también Twyford), con la etiqueta Goodbye
Boozy, que tampoco es moco de pavo. Pero mucho me temo que esta banda paralela más las otras, que seguro están tramando ya, van a acabar dispersando el producto hasta que se diluya y desaparezca como todos esos grupos de los que he hablado al principio. Pero, aunque Disco Junk no sea la banda definitiva, sí es posible que, al final, nos den alguna sorpresa grata y de las grandes en un futuro. Siempre que no pierdan el interés, claro...
Mola.
Mr. Wrong: “Create a place” (LP, Water Wing Records)
Por fin ha caído en mis garras este disco.
Es el segundo LP de este trío de chavalas de Portland. Ha salido este 2020, tres años
después de su debut “Babes in Boyland” (toda una declaración de intenciones con el título).
Previamente habían sacado una casete como dúo en 2016.
Practican un Post Punk bastante cortante y naif a la par que inteligente y visceral. Muy
primeros 80, muy en la línea de unas primeras Slits, pero tamizado con el descaro y el
gamberrismo Riot Grrrl de los 90.
Podríamos emparentarlas con grupos actuales del estilo de Girlsperm o Aquarium y podrían
compartir incluso pódium con ellas. Nada que envidiar a la, no tan nueva ya, hornada
londinense liderada por Good Throb con todas sus ramificaciones, grupos consanguíneos y
clanes vecinos.
El disco está plagado de disonancias y de ritmos sincopados y desestructurados
engañosamente infantiles pero, por otro lado, no renuncian tampoco a las melodías vocales y
a unos excelentes juegos de voces. Sumado esto al aroma añejo que desprende todo el
disco, recuerdan un poco, solo en las voces, a otras bandas ochenteras como Chin Chin.
De hecho podrían ser perfectamente un cruce entre Slits y Chin Chin.
Me sorprende lo fácil que hacen que parezca combinar esas melodías vocales con esos riffs raritos y esos ritmos rotos. Mucho tendrían que aprender todos aquellos grupos que se dedican a recitar o a soltar palabras sueltas en forma de alarido porque son incapaces de cantar sobre unas bases demasiado obtusas. Envidia malsana.
En definitiva, 9 canciones para brincar y para disfrutar mucho configuran, sin duda, uno de los mejores discos que me he comprado este año. Y eso que este año, otra cosa no, pero discazos hay unos cuantos.
Sobresaliente alto.
Mgrtn.
U.R.S.A.: “L’espirit de la Teuf” (LP, Future Folklore Records/Cool Marriage Records)
Lo cierto es que dudé un poco antes de pedirme este disco. Siempre escucho los primeros segundos de la primera canción del bandcamp y con eso ya suelo decidir si lo quiero o no. Pero, en este caso, tuve que escuchar varios fragmentos de tres o cuatro canciones porque me parecía un poco “moñas”. Al final acabé decidiéndome precisamente porque decidí que sí, que era “moñas”. Pero me apetecía algo así, que no todo van a seguir gritos guturales y ruidos del demonio saturados de mierda.
El disco salió el año pasado y es, hasta la fecha, la única referencia de este grupo de chicas de Lyon.
Sabía que las críticas de este disco iban a mencionar a Devo y de hecho, en su mismo
bandcamp aparece una que los menciona. Ya lo he dicho alguna vez, ya estoy un poco harto
de que en cuanto un grupo tiene sintetizadores y suena un poco raro la gente hable de Devo
porque en el 95% de los casos no suenan para nada a eso.
U.R.S.A. no suenan a Devo. Ni tampoco hacen Devo Core ni Egg Punk ni nada de eso.
Practican una suerte de Synth Pop New Wave con algún ramalazo Punk. A mí me recuerdan más a las Mo-Dettes a Ici parís o a Rubella Ballet por lo naif de la propuesta vocal y por
ciertos dejes y maneras súper 80’s y muy horteras.
Vale, ahora estoy yo mencionando a las Mo-Dettes porque son chicas y a Ici parís porque además cantan en francés, jeje. Pero realmente creo que, sin parecerse a ninguno de los tres grupos mencionados, sí que se respira en todo el disco un aire de ingenuidad y femineidad que me recuerda a aquellos grupos. A ninguno en concreto, pero sí a una mezcla de ellos. Desde luego, a Devo, no.
En cualquier caso, el disco es una delicia de principio a fin. Son 9 canciones muy saltarinas y
coloridas que pasan en un suspiro y las melodías son tan livianas y redondas que entran
muy bien a la primera.
Sí que hay algún pasaje un poco raruno, pero en general son líneas melódicas muy clásicas,
lo que pasa es que son tratadas con esa vena retro futurista, a veces incluso robótica, que
hace que suene algo más “marciano”. Pero no a Devo, repito. Jajaja.
Se pasa una tarde bastante divertida con su música de fondo. Ideal para levantar el ánimo. A no ser que prefieras hundirte en tu depresión y tirar por los Smiths o algo más oscuro. Eso ya depende del día que tengas.
No pasarán a la historia, pero sus canciones son tan gratificantes como una galleta en el desayuno.
Mgrtn.
sábado, 31 de octubre de 2020
Críticas 234: Scottex Mega Rollo, Vamps
Scottex Mega Rollo: “Escucha a Scottex Mega Rollo” (K7, Polze de la Mort)
Ya sabéis que no suelo comentar ni casetes ni CDs. De hecho, tampoco suelo comprar este tipo de artefactos, pero a veces no queda más remedio que hacer una excepción.
No niego en absoluto mi condición de esnob por comprar casi única y exclusivamente música en vinilo, pero esta “sana” costumbre me sirve también de filtro, ya que si tuviese que comprar el aluvión de cintas molonas que sale cada año, estaría completamente arruinado. Y es que, para otras cosas no, pero para el Punk estamos viviendo una muy buena época: no hacen más que salir grupos nuevos bastante chulos de debajo de las piedras. Algunos se quedan en el bandcamp, otros consiguen sacar una casete y, los más afortunados, sacan un vinilo. Intentar conocer, absorber y comprar todos los vinilos “buenos” que salen a lo largo del año ya es una labor excesivamente trabajosa, cara e imposible, como para tener que dedicarme también a las cintas, ja ja ja.
Y, bueno, yo seré un esnob, pero creo que esta moda de sacar cintas, ya lo he comentado varias veces también, tiene su parte de esnobismo. Entiendo que es mucho más accesible al bolsillo a la hora de editar algo, pero empeñarse en rescatar un formato viejo y agotado me parece un poco ridículo y bastante esnob. Por no hablar de la obsolescencia, programada o no, del producto. Eso es algo que me obsesiona. Comprarme un “disco” sabiendo que dentro de 10 años no lo voy a poder escuchar es algo que me reconcome por dentro. Aún así, el que no me guste no quiere decir que no le pueda gustar a los demás.
Y de hecho me gustaría, desde aquí, alabar la labor de esos grupos que se aventuran a sacar una cinta y de aquellos pequeños sellos que se dedican a esta tarea. Al fin y al cabo, es lo que intento hacer yo también cada vez que saco un disco a un grupo. Difundir su música. Eso es lo realmente importante. ¡Bravo!
Y después de este coñazo, vamos a comentar ya la cinta en cuestión de Scottex Mega Rollo.Hablar de “supergrupo madrileño” podría llevaros a pensar en una banda de sudorosos roqueros formada por miembros de Sex Museum, Pleasure Fuckers, Burning, Dover, PVP y/o Non Servium. Así que mejor voy a usar el término “Megagrupo” para definirles, ya que en sus filas militan miembros de bandas como Rumania, Bit Of, Mártires de Uganda, Satélite, Morroplastia y otras consideradas de segunda o tercera fila, pero que para alguno de nosotros son mucho más importantes (aunque sea en nuestras vidas de mierda).
Para empezar debo decir que si estas mismas canciones hubiesen sido interpretadas por un grupo más estándar no hubiese pasado de la primera canción. Porque la verdad es que mis oídos hace ya mucho tiempo que se saturaron de este estilo, digamos de Punk Pop 80’s nuevaolero.
Pero, a veces, surge un grupo dentro de este rollo que me atrapa. A veces (muy pocas) es porque aportan algo nuevo a un género que no ha innovado nada desde el 82, otras veces es por su sonido, otras por una voz atípica, otras por unas letras muy locas… Pero cuando aciertan seguro conmigo es cuando se trata de un producto tan “destartalado” como este.
Y es que si esta fuese una cinta grabada por “buenos músicos” (ya sabes, esa gente que presume de “saber tocar”) me parecería una más del montón. Pero suena tan amateur y cacharrero que me flipa.
“Nos gusta hacer las cosas a nuestra manera”, dicen en su bandcamp, “si piensas que puedes hacerlo mejor, hazlo. Si no, hazlo también”. Esa es la filosofía.
Pero a ver, tampoco te creas que esto es una aberración mayúscula en la que tocan chimpancés, porque cierta solvencia musical hay. Existe una base lo suficientemente sólida como para que el producto no se desmorone desde el primer segundo. Una base sobre la que pueden “chapotear” (de forma grácil, eso sí) los miembros del grupo con menos solvencia musical. Y es gracias a esa base que las canciones son escuchables y disfrutables. Pero es precisamente ese chapoteo, esa inocencia instrumental y vocal lo que hace que estas canciones me suenen tan mágicas. Quizás sea porque me identifico bastante con ese “no saber hacer, pero aún así echarle morro”, pero me parece que ese toque destartalado y fresco es lo que necesitan estos temas para no ser “otra canción de Punk Pop ñoño” más.
Entiendo que a algunas personas (los que están acostumbrados a oír “discos serios”) les puede costar un poco meterse en situación. Pero lo bueno que tiene esta casete es que los temas son muy muy pegadizos y creo que pueden enganchar fácilmente a cualquiera. De hecho, se hace muy corta y tienes que ponértela una y otra vez porque al final la voz de Bárbara te acaba atrapando.
Durante los 8 temas que contiene el asunto sobrevuela de forma constante el fantasma de unos primerizos y maqueteros Pegamoides (no en vano el grupo se formó como continuación de un grupo homenaje que hicieron ellos mismos llamado Nebraska y lo Pegamentos).
Pero no se quedan ahí, hay bastante más. Todo muy ochentero, eso sí. Hay también ecos de Las Chinas, Los Bólidos, Fresones Rebeldes, Terry IV… y algunas veces, incluso, de los Zombies (los de Bonezzi), claro, sobre todo en algunos teclados.
Y es curioso porque son los arreglos de teclado los auténticos conductores del disco. Muy inspirados algunas veces y con ese toque naif encantador todo el rato.
Bueno, que me ha encantado. Mi favorita la “El precepto maldito”, aunque son todas muy buenas.
No me importaría que saliese en vinilo, la verdad.
Mgrtn.
Vamps: “El cielo puedo esperar” (LP, Subterfuge)
Lo cierto es que a estas alturas no me acordaba de Subterfuge. De hecho, ni sabía que seguían sacando cosas. Nunca fue un sello de mi devoción, aunque algunos discos buenos tengo con su etiqueta. Y, sin duda, los mejores son los de la colección “Canciones desde la Tumba”, como este que sale en pleno 2020. Y es que rescatar las maquetas de los Pegamoides y de los Vegetales fue un puntazo. Curiosamente dos de los grupos de los 80 más en la onda de los Vamps.
Pero vayamos por partes. Vamps surgieron en Valencia a mediados de los 80 y, aunque consiguieron sacar en 1987 un LP en DRO (del que se desgajaron dos singles), se puede decir que llegaron tarde a eso de La Movida y pasaron sin pena ni gloria.
De haber surgido unos años antes y en Madrid igual hoy estarían considerados a la altura de bandas míticas de la época. Aunque también es cierto que en realidad son un producto de esos que surgen a raíz de algo, en este caso de La Movida. Vamos que no son los pioneros, si no los hermanos pequeños de aquellos, que lo que hacen es copiar aquellos grupos que surgieron unos años antes y cambiaron todo el panorama musical en una España carpetovetónica que era muy muy gris y muy muy rancia. A base de copiar también, sí, a los grupos de fuera en su caso, pero supieron adaptarlo a nuestro país de puta madre. Así que, esa tarea ya la tenían hecha.
E igual que llegaron tarde a aquello, tampoco tuvieron suerte en el panorama Pop de su época. No tanto por ser demasiado ”de género” como por no estar en el sitio adecuado en el momento adecuado para que EMI o EPIC se hubiese fijado en ellos del mismo modo que ficharon a gente como Ronaldos o Dinamita pa’ los Pollos…
Igual una compañía más potente que DRO les hubiese dado el empujón que necesitaban o igual se hubiesen quedado también por el camino como tantos y tantos grupos. Como, por ejemplo, Besos Rabiosos, que mucho fichar por Virgin, pero ni pasaron a la historia ni se acuerda nadie de ellos hoy.
Así que el grupo, como ya he dicho, pasó sin pena ni gloria. Quizás sea ahora el momento de descubrirlos y de reivindicarlos, aunque según está el patio hoy en día, este disco pasará también sin demasiada repercusión.
Vamos ya con las canciones.Como es norma de la casa, en la serie de Canciones desde la Tumba no se incluye ninguna canción que haya sido editada anteriormente. Se trata pues de temas inéditos, lo que hace que los kilates de esta pequeña joyita luzcan con más fuerza.
14 pequeñas gemas de Punk Pop que, como reza la pegatina de la portada, mezclan Vegetales con Cramps y Sigue Sigue Sputnik.
Lo cierto es que los Vegetales están muy pero que muy presentes (tanto en música como en letras) y este disco hará las delicias de los fans de los hermanos Canut. “No me gusta el Sol”, por ejemplo, parece muy inspirada en “Odio el verano”. No sé si copiaron directamente de ellos o simplemente llegaron a algo parecido, ya que ambos grupos son coetáneos.
Lo de lo Cramps y eso que dicen de “Pychobilly” es un poco más discutible, al menos musicalmente. Sí que hay ramalazos un poco crampianos, pero se trata de un producto demasiado melódico y la influencia de aquellos se refleja más en las pintas del grupo y en las letras de temática terrorífica.
De SSS también hay poquito, pero es cierto que, pese a no contener ni un mísero sampler ni una pizca de electrónica, sí que hay una cierta actitud sonora muy futurista y muy 80’s que puede recordarnos en cierto modo a los británicos.
Yo me atrevería a decir más que se trata de un cocktail en donde mezclan Vegetales con Alaska (ya sea Pegamoides o Dinarama).
Hay canciones que suenan más a los Nikis (“Holgazaneando” es 100% Nikis), otras que son un poco más Parálisis Permanente, de vez en cuando hay algún momento Espasmódicos o Loquillo… y también homenajean al Glam anterior al Punk, sin ocultar su devoción por Glitter, Slade y Suzy Quatro. Pero, a pesar de tanta mezcla de estilos, todo tiene bastante coherencia y el disco es muy homogéneo.
Las canciones son más que aceptables, siempre y cuando se escuchen desde la perspectiva histórica que merece el asunto. Están plagadas de influencias, pero son muy entretenidas y bastante redondas. El sonido también es más que decente y ayuda a trasladarnos durante media hora al pasado.
Pero, sin duda, lo que más me gusta es la inocencia que suda todo el disco. Esa inocencia muy de aquella época. Ese jugar a ser malotes pero que se nota que es un juego a la primera de cambio. Esas letras infantiles que a día de hoy nos sonrojarían si las hace un grupo de gente con más de 14 años pero que, puestas en su contexto, no desentonan en absoluto y te las tragas dobladas y con gusto.
A ver, no es un disco imprescindible ni será nunca un clásico, no es la maqueta perdida de Desechables ni nada parecido, pero me parece un buen disco que hace justicia y desentierra a uno de los grandes grupos malditos que se quedaron el camino.
A mí me ha enganchando y os lo recomiendo a todos.
Mgrtn.
sábado, 19 de septiembre de 2020
Críticas 233: Ghoulies, Kohti Tuhoa, Rudimentary Peni
Ghoulies: “Flat Earth” (7” Cuerdas Fuera)
Tras el exitoso 7” de Prison Affair, el sello catalán Cuerdas Fuera vuelve a la carga con otra pieza de Egg Punk de libro. Se trata de 8 de las 11 canciones que estos australianos han sacado este mismo año en formato “maqueta digital”.
Ya hablé largo y tendido sobre ello en mi artículo sobre Egg Punk, pero creo que toca volver a reincidir un poco en que (sea correcto o no el nombre) se trata de un estilo bastante consolidado dentro del underground Punk actual y que, mientras en un principio cada grupo sonaba de una manera, al final ha acabado creándose (como pasa con todos los estilos, porque, si no, no lo serían) un sonido con unas pautas genéricas y muy características. Vamos que la inmensa mayoría de las bandas que salen tienden a sonar muy parecidas entre sí.
Los Ghoulies, siguiendo esta tendencia, se han fijado en sus hermanos mayores y nos ofrecen un buen puñado de pepinazos en donde el Synth Punk, por un lado, y la locura raruno/robótica por otro, campan a sus anchas. Así, por su urgencia, suenan a Neo Neos, por su sonido y tipo de canción nos recuerdan a Coneheads o CCTV, por su infantilismo naif nos traen a la memoria a los BB Eye y, sí, algún toquecillo suelto puede recordar a unos Uranium Club menos sesudos.
Aunque si nos fijamos en la esencia, se trata de unos Spits acelerados y modernizados.
Como ha venido pasando en todos los estilos que se ponen de moda, esto no es más que el aviso de que la gallina de los huevos (nunca mejor dicho) de oro se está acabando y es cuestión de tiempo el que, tan pronto como surgió, el estilo acabe desapareciendo, para, dentro de vete a saber cuánto años, alguien lo vuelva a recuperar (en el caso de que siga existiendo el Punk para aquel entonces).
Así que creo que debemos disfrutar del Egg Punk (o como quieras llamarlo) mientras dure, porque realmente es de las cosas más apasionantes que han pasado dentro del Punk en los últimos tiempos y, al menos a mí, me mola bastante.
Así que, pese a su falta de originalidad (o precisamente por ello) este es un buen disco, muy bueno, para ello. Para disfrutar del estilo en su máximo esplendor. Con 8 pedradas que van directas a la cabeza. 8 pelotazos de un minuto y poco que lo ponen todo patas arriba sin tomar prisioneros. Tan absurdos como el terraplanismo que predican y divertidos como pocos, los Ghoulies son ideales para bailar sin parar en un concierto de esos de no más de 30 personas (suponiendo que se pueda volver a bailar y a presenciar un concierto de un grupo extranjero de estas características en el país).
Me gusta bastante el aire fantasmagórico con el que empiezan el disco y que aún en la segunda canción sigue presente, así en plan “somos los Ghoulies, tío, uuuuuhhhh”. Aunque luego lo pierden, pero es cierto que igual en las 8 canciones hubiese resultado excesivamente empalagoso.
Yo que tú lo compraba.
Gracias nuevamente a Cuerdas Fuera por todo.
Mgrtn.
Kohti Tuhoa: “Ela Touudesta” (7” La Vida Es Un Mus)
Después de volarnos la cabeza con su LP del año pasado (el tercero de su carrera), estos fineses repiten etiqueta para regresar dispuestos a reventarnos lo que queda de nuestro sistema auditivo con este EP de 5 canciones.
Mientras en su LP dejaban hueco para explorar, en algunos temas, una faceta un poco más “calmada”, más Punk, aquí, en este 7” , aunque sigue habiendo retazos de eso, se centran un poco más en el HC más veloz y sin cuartel. Aunque, desde luego, no regresan a su primera etapa, mucho más de Finlandia, con aquellas distorsiones que se comen todo.
Aquí siguen sonando enrabietados y salvajes como Sial y la voz, con esa deliciosa semiafonía (muy marca de la casa) sigue recordando a grupos como Runt e incluso Effialtis en su tema menos rápido.
Me molesta algún dibujo de guitarra demasiado jeviata, pero son muy fugaces y no me llegan a amargar el disfrute de este colosal single que suda rabia concentrada.
Genial, de nuevo.
Mgrtn.
Rudimentary Peni: “The Chances” (7” Sealed Records)
7” de una sola cara y una sola canción. Un capricho que rescata esta canción “perdida” de la mítica banda británica de los 80, que tantos orgasmos nos ha dado y que es responsable de que bandas como Institute o Kaleidoscope nos ofrezcan hoy unos discazos de Punk incómodo de los que te dejan el culo torcido.
Al parecer este tema solo fue publicado en un CD (2009) que acompañaba al libro The Haunted Head del mismísimo Nick Blinko. Y, por supuesto, esta edición en vinilo contiene unas ilustraciones, como no podía ser de otro modo, de exquisito mal gusto.
Y si quieres que el caprichito sea aún más sibarita puedes optar por la versión limitada a 300 copias en vinilo blanco.
El tema en sí es una especie poesía gótica recitada con voz profunda y tenebrosa sobre una base tan lenta y pesada que resulta asfixiante. Si consigues que no te robe todo el oxigeno igual tienes fuerzas para levantarte y pinchar el disco otra vez.
Puede ponerte lo pelos como escarpias o puede no decirte nada, eso ya es cosa tuya. A mí me hipnotiza y me gusta bastante. Es como cuando te recreas en tu propio sufrimiento y en el fondo estás tan a gusto que no quieres salir de ahí.
Solo para fans. O no…
Mgrtn.
jueves, 3 de septiembre de 2020
Críticas 232: Arse, Patti, Set Top Box
Vamos hoy con tres discos del sello alemán ERSTE THEKE TONTRÄGER, que la verdad es que no hace más que sorprendernos con discazos. Para mí está ya a la altura de Lumpy Records en cuanto a calidad y a la par con LVEUM en cuanto a cantidad de discos que saca cada año y a lo variado de las nacionalidades de los mismos.
Arse: “Good Big” (7”, Erste Theke Tonträger / Grupo)
Desde Sidney nos llega este trío para presentarnos su tercera referencia, tras un 12” de debut y un 7” Split compartido con Party Dozen, grupo con el que comparten un miembro. Los tres tocaban juntos en un grupo llamado Snakeface hace unos 10 años y dos de ellos en Parades, más o menos por la misma época.
Practican un Post Punk HC bastante aplastante y con altas dosis de oscuridad.
La parte HC viene definida por la crudeza del sonido y la rudeza de la voz más que por la velocidad propia del género. De hecho, pese a que a veces le pisan, el disco suele mantenerse en una velocidad de paseo que contribuye a que el producto final gane peso.
La parte Post Punk navega entre la tiniebla y lo anómalo. Creando un producto demente que en ocasiones se torna cuerdo o, al revés, un disco cuerdo que se sumerge en la demencia en algunos fragmentos.
Las partes en las que aceleran el invento me gustan, pero quizás estén un poco forzadas, ya que el disco es pura tensión. No obstante, a pesar de que estiran la cuerda, no llega a romperse. Y, además, estos fragmentos contribuyen a darle un poco vidilla.
A veces me recuerdan un poco a Institute por esa sensación incómoda que produce en el oído una canción muy tensa con las aristas sin pulir.
En definitiva, cuatro canciones de atmósferas muy densas en donde falta el oxígeno casi siempre.
Mgrtn.
Patti: “Good Big” (LP, Erste Theke Tonträger)
Estos tipos de Oakland (ahora en NY), tras un par de casetes y un 7” en 2018, el año pasado nos presentaron, este, su primer LP.
Supongo que más de uno los catalogaría de Egg Punk, por sonar raritos y por ser de ahora, pero lo cierto es que creo que está fuera de lugar y mucho en este caso. Creo que encajarían mucho mejor bajo la etiqueta de No Wave. Y es cierto es que determinados riffs pueden sonar a Uraniun Club (como reza el texto promocional), pero creo que es algo injusta esa comparación, ya que su sonido es mucho más de finales de los 70 y primeros 80.
Tienen algo de ese toque Funk (aunque, aquí, muy robotizado) que tan fuerte pegó entre las vanguardias del Punk de aquella época, acercándolos mucho más a formaciones como Contortions (por ejemplo) que a Uranium Club en mi opinión.
La atmósfera de todo el disco destila una peste a esa época por los cuatro costados y creo que carecen del toque “actual”, de esa revisión que se hace ahora del “rarunismo” que abunda en el mongolismo (impostado o verdadero), en el ruido y en el cacharrismo. Cuántos ismos…
Así, encontramos cierto primitivismo digital (sobre todo en las voces) que me recuerda un poco a Primite Calculators (válgame la redundancia) y unas estructuras y caminos por donde ya transitaron bandas del estilo de Essential Logic, por ejemplo.
Veo pues más acertadas las comparaciones con Minutemen o Suburban Lawns (también en el texto promocional del sello) que cualquier otra con grupos actuales.
Y es cierto que las bandas actuales también ponen (conscientemente o no) sus ojos en los grupos de aquel periodo pero, como he dicho, Patti beben directamente de las fuentes, obviando los filtros y lenguajes actuales.
En total son 15 canciones en donde las matemáticas campan a sus anchas con esa cuadrícula invisible que sirve para crear canciones tan bailables como crudas. Algo así como trogloditas trabajando en la NASA.
La cara A es quizás algo más ágil y la B algo más sesuda, pero en general están todos los temas bastante bien, consiguiendo configurar un disco redondo y ultra recomendable.
El que tenga oídos, que oiga.
Mgrtn.
Set-Top Box: “TV guide test LP” (LP, Erste Theke Tonträger)
Set-Top Box se define como un “proyecto de grabación en la sala de juntas de Tee Vee Repairmann and the Gang”. En la foto de perfil de Discogs aparece un maromo solo (envejecido con la app de Facebook) y no hay insert en el LP ni información en el texto promocional del sello sobre si se trata de una banda o de un solo individuo. Aunque por las voces puede que sean varios… Lo que sí es seguro es que el producto nos llega (cómo no) desde Australia.
El LP recoge, en la cara A, una casete de 2018 y se supone que los temas de la cara B son nuevos. Aunque uno de ellos ya aparecía en la cinta del tour compartido con sus compatriotas R.M.F.C. que se ha convertido en 7” este mismo año, añadiendo algún tema más. No sé si será la misma toma o se habrá vuelto a grabar.
Sería de necios negar las comparaciones con Devo y con Polysics que se hacen, pues efectivamente suenan a ese rollo, aunque para nada son una fotocopia. De hecho, huyen bastante del concepto de “canción” al uso (Devo hacían canciones con mayúsculas) para centrarse más en crear estructuras más propias de un Mecano (el juguete de construcción, no el grupo) que de un grupo de “Rock”.
Eso sí, no puedo compartir la comparación con Screamers (que he leído en algún sitio), pues estos son bastante más azucarados que los californianos y el tono general del disco es bastante humorístico. Les falta malicia y su “rarunismo” es otro distinto, más marciano en el sentido espacial del término. Más rayos láser y menos óxido y carcoma. Más digital y menos analógico.
Sí que me atrevería a decir que en algún tema (como Data Lost) están más cerca de unos Units.
Se trata pues de un producto de Synth Punk bastante locatis en donde las maquinitas se pelean con los juguetes electrónicos en un tono bastante frío pero, como ya he dicho, bastante azucarado también. Un ejercicio de retrofuturismo naif que, si bien no destaca por su peligrosidad, sí lo hace por esa locura y ganas de desparramar.
Un disco muy entretenido que, pese a su alto grado de locura, es bastante fácil de escuchar. Pasa en un suspiro y se te queda una sonrisa en la cara. Mola bastante.
Mgrtn.


















