martes, 1 de diciembre de 2020

Críticas 236: Judy and the Jerks, Pisse, Sweet Tooth



Judy and the Jerks: “Friendships formed inb the pit” (LP, Neck Chop Records)

Este cuarteto de subnormales nos llega desde Mississippi para hacernos recordar el mejor Mongo Punk de finales del siglo pasado y principios de este.

En 2017 sacaron al mercado la friolera de 5 cintas: Una maqueta de 4 temas, un par de “EPs”, un recopilatorio para Ritcher Scale (que recoge la primera maqueta y el primer EP) y un directo. 
En 2019 Thrilling Living les sacó su primer y único 7” hasta la fecha. Y ese mismo año salió también este LP que recoge la primera demo y los dos EPs. Cabe destacar que el segundo EP es de versiones y se despachan a gusto temas de los Buzzcocks, las Go-Gos, Die Kruezen y Civic Progress.  

Como ya he dicho, el disco me recuerda a ese Mongo Punk que estaba en boga a finales de los 90 y que duró más o menos hasta la década pasada, momento en el cual los grupos de Punk se volvieron definitivamente más “serios” y comenzaron a mirar hacia el Post Punk siniestroide, hacia el HC o hacía sonidos más adultos de corte melancólico. 

La voz femenina hace que me recuerde a aquellos últimos coletazos de finales de la década pasada que dieron bandas como Percolators, CCCPN o Jerk Alert. Grupos ruidosos, muy gamberros y con un nivel de mongolismo bastante elevado. Grupos que cerraban una etapa, iniciada cuando moría el siglo XX, en la época del Lo Fi, en la que bandas como Loli and the Chones o, los más aberrantes, Phatom Pregnancies (por citar dos bandas situadas en los dos extremos del género) empezaron destacar valores como la simplicidad extrema, los unos, y la sensación de caos, los otros.

Judy y los suyos, con esa chulería y desparpajo para los que hay que nacer, se afanan en ofrecernos canciones insolentes, de escasa duración y muy aceleradas, en las que cierta melodía convive con el ruido y la estridencia.
Me gusta más la primera cara, que es más atrevida y traviesa. En la segunda, cuando empiezan las versiones, se pierde un poco ese espíritu, aunque tampoco es una diferencia muy notable, ya que siguen chuleando de lo lindo.

Cabe destacar también cierta querencia por velocidades cercanas al HC, por no hablar también de la elección de dos versiones de grupos Hardcore y de ciertos dejes a lo Angry Samoans en las guitarras de algún tema. 
Así como un toquecillo raruno que de vez en cuando está más presente. Facetas ambas que les emparentan con la escena actual (que de dosis de mongolismo tampoco anda floja). 
No obstante, el sonido, las otras dos versiones elegidas (Go-Gos y Buzzcocks), la melodía que a veces se abre camino entre el griterío y cierto toque naif que se respira en  la mayoría de los surcos, hacen que mi oído los sitúe más en la onda de aquel Mongo Punk de antes. No olvidemos que el “rarunismo” y el acercamiento al HC también se daba en los 90. Quizás con otra lectura, otra actitud sonora, pero se daba.

Para mi gusto les falta un poco más de aberración para ser perfectos, pero vamos, no dejan de ser encantadoramente desagradables y dan una buena pedrada en la cabeza a quien quiera acercarse.

Muy muy chulo.
Mgrtn.



Pisse: S/T (LP, Phantom Records)


Estos chavalotes alemanes de Hoyerswerda llevan dando guerra desde el 2013. Tienen en su haber cuatro 7”s, tres casetes recopilatorios, un par de 10” compartidos ambos con otras bandas y  dos LPs, siendo este del 2020, su último trabajo.

Se trata de un disco bastante eclíptico en donde los Pisse dan rienda suelta a todo el abanico de estilos que trabajan. 
Así que, dependiendo de qué tema escuches (o incluso dependiendo de qué fragmento de canción), puedes encontrarte cara a cara con una banda de Hard Core Punk no excesivamente veloz, pero bastante agresiva, con una banda Post Punk vanguardista, con un banda de Cold Wave gélida y oscura o, incluso, con una suerte de gamberros tipo Spits pero más tenebrosos. Son capaces de combinar la simplicidad más descarada con cierta complejidad artie. 

Un omnipresente tono oscuro y vanguardista sirve de pegamento para unificar todos estos estilos, además de mogollón de guiños y dejes que abarcan desde el Surf instrumental hasta el minimalismo más abstracto, pasando por pasajes Synth Punk y querencias tropicales.
No obstante, al final, la diversidad es tanta que no se consigue aglutinar del todo un conjunto de canciones que parece más un recopilatorio de bandas que el álbum de un solo grupo. 

La cuestión es que eso tampoco es un defecto porque todas las canciones son buenas. Quizás la pega sea la corta duración de determinados temas que parece que piden un poquito más de minutaje. Los temas más salvajes están bien de duración, pero algunas piezas más lentas podrían haber durado un poquito más. Además, al final, el disco se hace muy corto. 

Me recuerdan por momentos a los también alemanes Heavy Metal, que igualmente son bastante dispersos y ofrecen canciones cortitas, picando aquí y allí, pero entregando un conjunto de canciones bastante interesante en cada entrega. Eso sí, los Pisse, además de ser mucho más avariados, llevan un tono más serio, pese a que no renuncian tampoco a cierto gamberrismo. 

Me quedo con los temas más veloces, en los que gritan y esas cosas del Punk. Y también con aquellos en los que gritan menos pero parecen unos Joy Division primerizos tocando al doble de velocidad. Sobre todo, por lo que he dicho antes, porque los otros temas se me antojan un poco cortos y no acabo de meterme dentro de ellos. 

Gran disco.
Mgrtn.



Sweet Tooth: “Sugar Rush 2009”  (7”, Lumpy Records)


Pues sí, las canciones de este EP datan del 2009. Se trata de la primera cinta y única de la banda que salió autoeditada en 2010. Después de eso, al año siguiente, sacaron un 7” y, en 2012, otro en formato flexi y a una sola cara, cuando la banda ya estaba disuelta. 

Me congratula ver que se hace justicia con una de esas casetes que salen casi a diario y que son cojonudas y que al final se quedan solo en eso, sin pasar al vinilo. Así que, aunque se hayan tardado 10 años, al final tenemos un delicioso 7” en las manos. Por supuesto, este caso es una excepción, ya que la mayoría de las cintas se quedan en el cielo de las casetes para siempre.

¿Y a qué se debe tal excepción? O, dicho de otro modo, ¿por qué es tan importante este artefacto para rescatarlo de esta manera? 
Bueno, pues porque en esta banda militaba, nada más y nada menos, que Mr. Martin Meyer (Lumpy and the Dumpers, BB Eye, Cal and the Calories, Fried EM, Mala Leche y un buen puñado más de bandas molonas de esta última década que hoy siguen marcando el camino a seguir). 
Se trata pues del grupo que tenía Lumpy antes de los Dumpers y, no sé si me equivoco, pero creo que estamos hablando de su primera banda; al menos la primera que grabó algo. En una época en la que tampoco existía Lumpy Records. 
Por si fuera poco importante, en el grupo estaba también Erik Meyer (Rik and the Pigs, Totally Gay Cop…). De hecho la banda se separó cuando este se fue a vivir a Portland, donde después montaría Mongoloid.
Les acompañaban además Kevi Tod (The Garden) y Landon Zirkelbach (Rüz). 

Así que, se puede decir que estamos hablando de una importantísima banda seminal, la piedra angular de donde ha surgido toda la “élite” que ha gobernado el “nuevo” Punk DIY durante estos últimos 8 años. 
Por eso mismo, se ha rescatado esta casete para conmemorar la referencia número 100 de Lumpy Records, casi nada… Además la propia carpeta es todo un fanzine en si misma de 16 paginas, plagadas de textos, fotos, carteles, flyers y todas esas cosas que esperas.
Vamos que todos los Egg Punks debería hacerse camisetas ya mismo con el logo de Sweet Tooth, aunque la banda tirase más por el rollo Chain, jeje.

Pues sí, la banda tiene su toque Chain Punk, es cierto. Practican un Hard Core abrasivo, muy salvaje de canciones muy cortas y muy brutas llenas de gritos y cierta querencia por sonidos un poquito más pesados (incluso algo jeviatas) que aquellos que desarrollarían después en sus respectivos grupos.
Aunque también es cierto que pese al “clasicismo” HC imperante, ya se apreciaban ciertas dosis “weird”, cierta originalidad y rarunismo que, junto a un proceso de desintoxicación metalera posterior, acabarían sentando las bases de lo que nos ofrecerían casi inmediatamente después Lumpy and the Dumpers.

En la cara A tenemos 6 temas de HC Punk arrastrado de muy escasa duración que saben a gloria. Y en la cara B solo hay dos temas, siendo el último, el tema largo en donde se explayan en una sesión de Jazz metal experimental a lo Sonic Youth (jaja) o a lo Plasmatics cuando grabaron en habitaciones separadas. 

Quitando los dejes jevis, me parece un disco tremendo lleno deliciosos acoples con tendencia al caos. Aunque, por supuestísimo, me quedo con Lumpy and the Dumpers de largo.
Mgrtn.


sábado, 21 de noviembre de 2020

Críticas 235: Disco Junk, Mr. Wrong, U.R.S.A.

Pues en vista de que esto no se arregla y que lo de un posible viaje a Berlín (por ejemplo) a pillar discos queda descartado este año, he hecho un súper pedido en discogs, precisamente a Berlín. Me he pillado, por supuesto, cosas de sellos que no suelen traer mis dealers nacionales.

La verdad es que tengo una lista enorme de discos que quiero de este año y del anterior y cada día que pasa la lista aumenta, así que he cogido al usuario de discogs que más discos de mi wishlist tenía y me he puesto a seleccionar lo más jugoso con ayuda de bandcamp. Y digo seleccionar porque tenía como 150 discos de mi lista y claro, no era cuestión de pillarlos todos de golpe.

Lo cierto es que al final internet es bastante útil para estas cosas. Aunque también es verdad que el tener a un par de clics casi cualquier canción ha hecho que los vinilos se conviertan en artículos de lujo. Se venden menos discos, se fabrican por tanto menos, el coste es superior y el P.V.P. acaba siendo muy elevado. Más si hablamos de importación y bla bla bla...

Pero venga, que eso ya lo sabes, vamos con los discos.




Disco Junk: “Underage Punk” (7”, Hozac Records)

Disco Junk podrían tomarse como ejemplo de típico grupo de chavalines generalmente del interior de los EEUU o australianos (en este caso de Melbourne) que salen cada semana a la palestra con una demo en bandcamp y/o en casete y que molan mogollón y están muy locos y se dedican a dar su versión del Punk, generalmente guiados por los grupos de escuderías como Lumpy Records o Total Punk.

Y es que hay mogollón de grupos que tienen su momento de gloria en Youtube en el canal de turno y que acaban siendo absorbidos por la marea (más bien por el maremoto) de grupos que vienen detrás y que también quieren su minuto de fama. Generalmente son grupos que acaba pasando sin pena ni gloria porque es materialmente imposible absolverlos a todos.
Algunos de estos grupos (muy pocos) tienen la suerte de caerle en gracia a algún sello y consiguen sacar al mercado un 7” que parece que ya es otro estatus. Un escalón más hacia un posible LP. Todo un sueño para la mayoría. Una mayoría que saca una o dos casetes (o simplemente una maqueta digital) y luego desaparecen para siempre. 
O igual tampoco es un sueño, igual no se le da tanta importancia ahora a sacar un disco. O, a lo mejor, lo que pasa es que hay cierta falta de constancia o demasiada dispersión entre tanto grupo paralelo (pocos son los que están en una sola banda). O puede que, directamente, se diluya el interés por la banda una vez se les pasa la fase punk o gamberra.

Bueno, pues Disco Junk están ahí, a mitad del camino. Los chavales tienen 15 y 16 años y, tras tres o cuatro cintas, lo cierto es que han gozado de bastantes momentos de gloria en Youtube. De hecho, ya en 2016 Billy Twyford (el autor de las canciones y el "artista" del grupo) ya sacó su propia casete. Y, con este curriculum, el año pasado se fijó en ellos nada más y nada menos que Hozac y les sacó este E.P. de cuatro canciones.

No se puede decir que hayan tenido suerte y ya está. Estos chicos están bastante por encima de la media para ser tan jóvenes y, aunque la suerte es fundamental, también hay que valer y, ejem, tener contactos. Hozac no saca un disco a cualquiera. Y, en efecto, estos no son unos cualquiera, porque, y aquí está la trampa, el disco lo ha grabado y mezclado Billy Gardner (Ausmuteans, Cereal Killers, Living Eyes...) que, de hecho, aparece con foto y todo en la contra portada como si fuese un miembro más de la banda. Acabáramos... 

Y, después de esta reflexión, vamos ya con el 7". El disco contiene cuatro pepinazos de Punk rabioso que rompe con lo que podría haber sido otro grupo excesivamente estándar y clásico, con unos brillantes brochazos desafinados que siembran el caos lo justo como para destacar. Lo justo como para no ser una copia gris de Angry Samoans. Lo justo para decir “tienen algo más”. Ese algo más que se pide hoy porque ya no estamos en 1984 y porque el rollo revival por la cara sin más, cada vez convence menos (hasta que llegue otra moda y lo cambie todo).

Me ha gustado bastante, especialmente por sus altas dosis de mongolismo (muy primeros Queers), por su simplicidad y por ese “algo más” del que acabo de hablar. 

A ver si hay suerte y continúan su carrera hacia el LP o hacia un puñadito de 7"s más y no se quedan en el camino porque, desde luego, el empujón fuerte ya se lo han dado.
De momento, este 2020 ya han sacado un nuevo 7”, un Split con Collective Hardcore (grupo en el que milita también Twyford), con la etiqueta Goodbye Boozy, que tampoco es moco de pavo. Pero mucho me temo que esta banda paralela más las otras, que seguro están tramando ya, van a acabar dispersando el producto hasta que se diluya y desaparezca como todos esos grupos de los que he hablado al principio. Pero, aunque Disco Junk no sea la banda definitiva, sí es posible que, al final, nos den alguna sorpresa grata y de las grandes en un futuro. Siempre que no pierdan el interés, claro...

Mola.

Mgrtn.




Mr. Wrong: “Create a place” (LP, Water Wing Records)

Por fin ha caído en mis garras este disco.
Es el segundo LP de este trío de chavalas de Portland. Ha salido este 2020, tres años después de su debut “Babes in Boyland” (toda una declaración de intenciones con el título). Previamente habían sacado una casete como dúo en 2016.

Practican un Post Punk bastante cortante y naif a la par que inteligente y visceral. Muy primeros 80, muy en la línea de unas primeras Slits, pero tamizado con el descaro y el gamberrismo Riot Grrrl de los 90.
Podríamos emparentarlas con grupos actuales del estilo de Girlsperm o Aquarium y podrían compartir incluso pódium con ellas. Nada que envidiar a la, no tan nueva ya, hornada londinense liderada por Good Throb con todas sus ramificaciones, grupos consanguíneos y clanes vecinos.

El disco está plagado de disonancias y de ritmos sincopados y desestructurados engañosamente infantiles pero, por otro lado, no renuncian tampoco a las melodías vocales y a unos excelentes juegos de voces. Sumado esto al aroma añejo que desprende todo el disco, recuerdan un poco, solo en las voces, a otras bandas ochenteras como Chin Chin.
De hecho podrían ser perfectamente un cruce entre Slits y Chin Chin.

Me sorprende lo fácil que hacen que parezca combinar esas melodías vocales con esos riffs raritos y esos ritmos rotos. Mucho tendrían que aprender todos aquellos grupos que se dedican a recitar o a soltar palabras sueltas en forma de alarido porque son incapaces de cantar sobre unas bases demasiado obtusas. Envidia malsana.

En definitiva, 9 canciones para brincar y para disfrutar mucho configuran, sin duda, uno de los mejores discos que me he comprado este año. Y eso que este año, otra cosa no, pero discazos hay unos cuantos.

Sobresaliente alto. 

Mgrtn.




U.R.S.A.: “L’espirit de la Teuf” (LP, Future Folklore Records/Cool Marriage Records)

Lo cierto es que dudé un poco antes de pedirme este disco. Siempre escucho los primeros segundos de la primera canción del bandcamp y con eso ya suelo decidir si lo quiero o no. Pero, en este caso, tuve que escuchar varios fragmentos de tres o cuatro canciones porque me parecía un poco “moñas”. Al final acabé decidiéndome precisamente porque decidí que sí, que era “moñas”. Pero me apetecía algo así, que no todo van a seguir gritos guturales y ruidos del demonio saturados de mierda.

El disco salió el año pasado y es, hasta la fecha, la única referencia de este grupo de chicas de Lyon.

Sabía que las críticas de este disco iban a mencionar a Devo y de hecho, en su mismo bandcamp aparece una que los menciona. Ya lo he dicho alguna vez, ya estoy un poco harto de que en cuanto un grupo tiene sintetizadores y suena un poco raro la gente hable de Devo porque en el 95% de los casos no suenan para nada a eso.
U.R.S.A. no suenan a Devo. Ni tampoco hacen Devo Core ni Egg Punk ni nada de eso. Practican una suerte de Synth Pop New Wave con algún ramalazo Punk. A mí me recuerdan 
más a las Mo-Dettes a Ici parís o a Rubella Ballet por lo naif de la propuesta vocal y por ciertos dejes y maneras súper 80’s y muy horteras.

Vale, ahora estoy yo mencionando a las Mo-Dettes porque son chicas y a Ici parís porque además cantan en francés, jeje. Pero realmente creo que, sin parecerse a ninguno de los tres grupos mencionados, sí que se respira en todo el disco un aire de ingenuidad y femineidad que me recuerda a aquellos grupos. A ninguno en concreto, pero sí a una mezcla de ellos. Desde luego, a Devo, no.

En cualquier caso, el disco es una delicia de principio a fin. Son 9 canciones muy saltarinas y coloridas que pasan en un suspiro y las melodías son tan livianas y redondas que entran muy bien a la primera.
Sí que hay algún pasaje un poco raruno, pero en general son líneas melódicas muy clásicas, lo que pasa es que son tratadas con esa vena retro futurista, a veces incluso robótica, que hace que suene algo más “marciano”. Pero no a Devo, repito. Jajaja.

Se pasa una tarde bastante divertida con su música de fondo. Ideal para levantar el ánimo. A no ser que prefieras hundirte en tu depresión y tirar por los Smiths o algo más oscuro. Eso ya depende del día que tengas.

No pasarán a la historia, pero sus canciones son tan gratificantes como una galleta en el desayuno.

Mgrtn. 









sábado, 31 de octubre de 2020

Críticas 234: Scottex Mega Rollo, Vamps

Scottex Mega Rollo: “Escucha a Scottex Mega Rollo” (K7, Polze de la Mort)

Ya sabéis que no suelo comentar ni casetes ni CDs. De hecho, tampoco suelo comprar este tipo de artefactos, pero a veces no queda más remedio que hacer una excepción.

No niego en absoluto mi condición de esnob por comprar casi única y exclusivamente música en vinilo, pero esta “sana” costumbre me sirve también de filtro, ya que si tuviese que comprar el aluvión de cintas molonas que sale cada año, estaría completamente arruinado.  Y es que, para otras cosas no, pero para el Punk estamos viviendo una muy buena época: no hacen más que salir grupos nuevos bastante chulos de debajo de las piedras. Algunos se quedan en el bandcamp, otros consiguen sacar una casete y, los más afortunados, sacan un vinilo. Intentar conocer, absorber y comprar todos los vinilos “buenos” que salen a lo largo del año ya es una labor excesivamente trabajosa, cara e imposible, como para tener que dedicarme también a las cintas, ja ja ja.

Y, bueno, yo seré un esnob, pero creo que esta moda de sacar cintas, ya lo he comentado varias veces también, tiene su parte de esnobismo. Entiendo que es mucho más accesible al bolsillo a la hora de editar algo, pero empeñarse en rescatar un formato viejo y agotado me parece un poco ridículo y bastante esnob. Por no hablar de la obsolescencia, programada o no, del producto. Eso es algo que me obsesiona. Comprarme un “disco” sabiendo que dentro de 10 años no lo voy a poder escuchar es algo que me reconcome por dentro. Aún así, el que no me guste no quiere decir que no le pueda gustar a los demás.

Y de hecho me gustaría, desde aquí, alabar la labor de esos grupos que se aventuran a sacar una cinta y de aquellos pequeños sellos que se dedican a esta tarea. Al fin y al cabo, es lo que intento hacer yo también cada vez que saco un disco a un grupo. Difundir su música. Eso es lo realmente importante. ¡Bravo!

Y después de este coñazo, vamos a comentar ya la cinta en cuestión de Scottex Mega Rollo.Hablar de “supergrupo madrileño” podría llevaros a pensar en una banda de sudorosos roqueros formada por miembros de Sex Museum, Pleasure Fuckers, Burning, Dover, PVP y/o Non Servium. Así que mejor voy a usar el término “Megagrupo” para definirles, ya que en sus filas militan miembros de bandas como Rumania, Bit Of, Mártires de Uganda, Satélite, Morroplastia y otras consideradas de segunda o tercera fila, pero que para alguno de nosotros son mucho más importantes (aunque sea en nuestras vidas de mierda).

Para empezar debo decir que si estas mismas canciones hubiesen sido interpretadas por un grupo más estándar no hubiese pasado de la primera canción. Porque la verdad es que mis oídos hace ya mucho tiempo que se saturaron de este estilo, digamos de Punk Pop 80’s nuevaolero. 

Pero, a veces, surge un grupo dentro de este rollo que me atrapa. A veces (muy pocas) es porque aportan algo nuevo a un género que no ha innovado nada desde el 82, otras veces es por su sonido, otras por una voz atípica, otras por unas letras muy locas… Pero cuando aciertan seguro conmigo es cuando se trata de un producto tan “destartalado” como este.

Y es que si esta fuese una cinta grabada por “buenos músicos” (ya sabes, esa gente que presume de “saber tocar”) me parecería una más del montón. Pero suena tan amateur y cacharrero que me flipa.  

“Nos gusta hacer las cosas a nuestra manera”, dicen en su bandcamp, “si piensas que puedes hacerlo mejor, hazlo. Si no, hazlo también”. Esa es la filosofía. 

Pero a ver, tampoco te creas que esto es una aberración mayúscula en la que tocan chimpancés, porque cierta solvencia musical hay. Existe una base lo suficientemente sólida como para que el producto no se desmorone desde el primer segundo. Una base sobre la que pueden “chapotear” (de forma grácil, eso sí) los miembros del grupo con menos solvencia musical. Y es gracias a esa base que las canciones son escuchables y disfrutables. Pero es precisamente ese chapoteo, esa inocencia instrumental y vocal lo que hace que estas canciones me suenen tan mágicas. Quizás sea porque me identifico bastante con ese “no saber hacer, pero aún así echarle morro”, pero me parece que ese toque destartalado y fresco es lo que necesitan estos temas para no ser “otra canción de Punk Pop ñoño” más. 

Entiendo que a algunas personas (los que están acostumbrados a oír “discos serios”) les puede costar un poco meterse en situación. Pero lo bueno que tiene esta casete es que los temas son muy muy pegadizos y creo que pueden enganchar fácilmente a cualquiera. De hecho, se hace muy corta y tienes que ponértela una y otra vez porque al final la voz de Bárbara te acaba atrapando.

Durante los 8 temas que contiene el asunto sobrevuela de forma constante el fantasma de unos primerizos y maqueteros Pegamoides (no en vano el grupo se formó como continuación de un grupo homenaje que hicieron ellos mismos llamado Nebraska y lo Pegamentos). 

Pero no se quedan ahí, hay bastante más. Todo muy ochentero, eso sí. Hay también ecos de Las Chinas, Los Bólidos, Fresones Rebeldes, Terry IV… y algunas veces, incluso, de los Zombies (los de Bonezzi), claro, sobre todo en algunos teclados. 

Y es curioso porque son los arreglos de teclado los auténticos conductores del disco. Muy inspirados algunas veces y con ese toque naif encantador todo el rato.

Bueno, que me ha encantado. Mi favorita la “El precepto maldito”, aunque son todas muy buenas.

No me importaría que saliese en vinilo, la verdad.  

Mgrtn. 




Vamps: “El cielo puedo esperar” (LP, Subterfuge)

Lo cierto es que a estas alturas no me acordaba de Subterfuge. De hecho, ni sabía que seguían sacando cosas. Nunca fue un sello de mi devoción, aunque algunos discos buenos tengo con su etiqueta. Y, sin duda, los mejores son los de la colección “Canciones desde la Tumba”, como este que sale en pleno 2020. Y es que rescatar las maquetas de los Pegamoides y de los Vegetales fue un puntazo. Curiosamente dos de los grupos de los 80 más en la onda de los Vamps.

Pero vayamos por partes. Vamps surgieron en Valencia a mediados de los 80 y, aunque consiguieron sacar en 1987 un LP en DRO (del que se desgajaron dos singles), se puede decir que llegaron tarde a eso de La Movida y pasaron sin pena ni gloria. 

De haber surgido unos años antes y en Madrid igual hoy estarían considerados a la altura de bandas míticas de la época. Aunque también es cierto que en realidad son un producto de esos que surgen a raíz de algo, en este caso de La Movida. Vamos que no son los pioneros, si no los hermanos pequeños de aquellos, que lo que hacen es copiar aquellos grupos que surgieron unos años antes y cambiaron todo el panorama musical en una España carpetovetónica que era muy muy gris y muy muy rancia. A base de copiar también, sí, a los grupos de fuera en su caso, pero supieron adaptarlo a nuestro país de puta madre. Así que, esa tarea ya la tenían hecha.  


E igual que llegaron tarde a aquello, tampoco tuvieron suerte en el panorama Pop de su época. No tanto por ser demasiado ”de género” como por no estar en el sitio adecuado en el momento adecuado para que EMI o EPIC se hubiese fijado en ellos del mismo modo que ficharon a gente como Ronaldos o Dinamita pa’ los Pollos…

Igual una compañía más potente que DRO les hubiese dado el empujón que necesitaban o igual se hubiesen quedado también por el camino como tantos y tantos grupos. Como, por ejemplo, Besos Rabiosos, que mucho fichar por Virgin, pero ni pasaron a la historia ni se acuerda nadie de ellos hoy.

Así que el grupo, como ya he dicho, pasó sin pena ni gloria. Quizás sea ahora el momento de descubrirlos y de reivindicarlos, aunque según está el patio hoy en día, este disco pasará también sin demasiada repercusión. 

Vamos ya con las canciones.Como es norma de la casa, en la serie de Canciones desde la Tumba no se incluye ninguna canción que haya sido editada anteriormente. Se trata pues de temas inéditos, lo que hace que los kilates de esta pequeña joyita luzcan con más fuerza.

14 pequeñas gemas de Punk Pop que, como reza la pegatina de la portada, mezclan Vegetales con Cramps y Sigue Sigue Sputnik. 

Lo cierto es que los Vegetales están muy pero que muy presentes (tanto en música como en letras) y este disco hará las delicias de los fans de los hermanos Canut. “No me gusta el Sol”, por ejemplo, parece muy inspirada en “Odio el verano”. No sé si copiaron directamente de ellos o simplemente llegaron a algo parecido, ya que ambos grupos son coetáneos.

Lo de lo Cramps y eso que dicen de “Pychobilly” es un poco más discutible, al menos musicalmente. Sí que hay ramalazos un poco crampianos, pero se trata de un producto demasiado melódico y la influencia de aquellos se refleja más en las pintas del grupo y en las letras de temática terrorífica.

De SSS también hay poquito, pero es cierto que, pese a no contener ni un mísero sampler ni una pizca de electrónica, sí que hay una cierta actitud sonora muy futurista y muy 80’s que puede recordarnos en cierto modo a los británicos. 

Yo me atrevería a decir más que se trata de un cocktail en donde mezclan Vegetales con Alaska (ya sea Pegamoides o Dinarama). 

Hay canciones que suenan más a los Nikis (“Holgazaneando” es 100% Nikis), otras que son un poco más Parálisis Permanente, de vez en cuando hay algún momento Espasmódicos o Loquillo… y también homenajean al Glam anterior al Punk, sin ocultar su devoción por Glitter, Slade y Suzy Quatro. Pero, a pesar de tanta mezcla de estilos, todo tiene bastante coherencia y el disco es muy homogéneo. 

Las canciones son más que aceptables, siempre y cuando se escuchen desde la perspectiva histórica que merece el asunto. Están plagadas de influencias, pero son muy entretenidas y bastante redondas. El sonido también es más que decente y ayuda a trasladarnos durante media hora al pasado.

Pero, sin duda, lo que más me gusta es la inocencia que suda todo el disco. Esa inocencia muy de aquella época. Ese jugar a ser malotes pero que se nota que es un juego a la primera de cambio. Esas letras infantiles que a día de hoy nos sonrojarían si las hace un grupo de gente con más de 14 años pero que, puestas en su contexto, no desentonan en absoluto y te las tragas dobladas y con gusto.

A ver, no es un disco imprescindible ni será nunca un clásico, no es la maqueta perdida de Desechables ni nada parecido, pero me parece un buen disco que hace justicia y desentierra a uno de los grandes grupos malditos que se quedaron el camino. 

A mí me ha enganchando y os lo recomiendo a todos. 

Mgrtn.


sábado, 19 de septiembre de 2020

Críticas 233: Ghoulies, Kohti Tuhoa, Rudimentary Peni


Ghoulies: “Flat Earth” (7” Cuerdas Fuera)

Tras el exitoso 7” de Prison Affair, el sello catalán Cuerdas Fuera vuelve a la carga con otra pieza de Egg Punk de libro. Se trata de 8 de las 11 canciones que estos australianos han sacado este mismo año en formato “maqueta digital”.

Ya hablé largo y tendido sobre ello en mi artículo sobre Egg Punk, pero creo que toca volver a reincidir un poco en que (sea correcto o no el nombre) se trata de un estilo bastante consolidado dentro del underground Punk actual y que, mientras en un principio cada grupo sonaba de una manera, al final ha acabado creándose (como pasa con todos los estilos, porque, si no, no lo serían) un sonido con unas pautas genéricas y muy características. Vamos que la inmensa mayoría de las bandas que salen tienden a sonar muy parecidas entre sí.

Los Ghoulies, siguiendo esta tendencia, se han fijado en sus hermanos mayores y nos ofrecen un buen puñado de pepinazos en donde el Synth Punk, por un lado, y la locura raruno/robótica por otro, campan a sus anchas. Así, por su urgencia, suenan a Neo Neos, por su sonido y tipo de canción nos recuerdan a Coneheads o CCTV, por su infantilismo naif nos traen a la memoria a  los BB Eye y, sí, algún toquecillo suelto puede recordar a unos Uranium Club menos sesudos. 

Aunque si nos fijamos en la esencia, se trata de unos Spits acelerados y modernizados. 

Como ha venido pasando en todos los estilos que se ponen de moda, esto no es más que el aviso de que la gallina de los huevos (nunca mejor dicho) de oro se está acabando y es cuestión de tiempo el que, tan pronto como surgió, el estilo acabe desapareciendo, para, dentro de vete a saber cuánto años, alguien lo vuelva a recuperar (en el caso de que siga existiendo el Punk para aquel entonces). 

Así que creo que debemos disfrutar del Egg Punk (o como quieras llamarlo) mientras dure, porque realmente es de las cosas más apasionantes que han pasado dentro del Punk en los últimos tiempos y, al menos a mí, me mola bastante.


Así que, pese a su falta de originalidad (o precisamente por ello) este es un buen disco, muy bueno, para ello. Para disfrutar del estilo en su máximo esplendor. Con 8 pedradas que van directas a la cabeza. 8 pelotazos de un minuto y poco que lo ponen todo patas arriba sin tomar prisioneros. Tan absurdos como el terraplanismo que predican y divertidos como pocos, los Ghoulies son ideales para bailar sin parar en un concierto de esos de no más de 30 personas (suponiendo que se pueda volver a bailar y a presenciar un concierto de un grupo extranjero de estas características en el país).


Me gusta bastante el aire fantasmagórico con el que empiezan el disco y que aún en la segunda canción sigue presente, así en plan “somos los Ghoulies, tío, uuuuuhhhh”. Aunque luego lo pierden, pero es cierto que igual en las 8 canciones hubiese resultado excesivamente empalagoso.

Yo que tú lo compraba. 

Gracias nuevamente a Cuerdas Fuera por todo.

Mgrtn. 




Kohti Tuhoa: “Ela Touudesta” (7” La Vida Es Un Mus)

Después de volarnos la cabeza con su LP del año pasado (el tercero de su carrera), estos fineses repiten etiqueta para regresar dispuestos a reventarnos lo que queda de nuestro sistema auditivo con este EP de 5 canciones.

Mientras en su LP dejaban hueco para explorar, en algunos temas, una faceta un poco más “calmada”, más Punk, aquí, en este 7” , aunque sigue habiendo retazos de eso, se centran un poco más en el HC más veloz y sin cuartel. Aunque, desde luego, no regresan a su primera etapa, mucho más de Finlandia, con aquellas distorsiones que se comen todo.

Aquí siguen sonando enrabietados y salvajes como Sial y la voz, con esa deliciosa semiafonía (muy marca de la casa) sigue recordando a grupos como Runt e incluso Effialtis en su tema menos rápido.

Me molesta algún dibujo de guitarra demasiado jeviata, pero son muy fugaces y no me llegan a amargar el disfrute de este colosal single que suda rabia concentrada.

Genial, de nuevo.

Mgrtn.




Rudimentary Peni: “The Chances” (7” Sealed Records)

7” de una sola cara y una sola canción. Un capricho que rescata esta canción “perdida” de la mítica banda británica de los 80, que tantos orgasmos nos ha dado y que es responsable de que bandas como Institute o Kaleidoscope nos ofrezcan hoy unos discazos de Punk incómodo de los que te dejan el culo torcido.

Al parecer este tema solo fue publicado en un CD (2009) que acompañaba al libro The Haunted Head del mismísimo Nick Blinko. Y, por supuesto, esta edición en vinilo contiene unas ilustraciones, como no podía ser de otro modo, de exquisito mal gusto.

Y si quieres que el caprichito sea aún más sibarita puedes optar por la versión limitada a 300 copias en vinilo blanco. 

El tema en sí es una especie poesía gótica recitada con voz profunda y tenebrosa sobre una base tan lenta y pesada que resulta asfixiante. Si consigues que no te robe todo el oxigeno igual tienes fuerzas para levantarte y pinchar el disco otra vez. 

Puede ponerte lo pelos como escarpias o puede no decirte nada, eso ya es cosa tuya. A mí me hipnotiza y me gusta bastante. Es como cuando te recreas en tu propio sufrimiento y en el fondo estás tan a gusto que no quieres salir de ahí.

Solo para fans. O no…

Mgrtn.





jueves, 3 de septiembre de 2020

Críticas 232: Arse, Patti, Set Top Box

Vamos hoy con tres discos del sello alemán ERSTE THEKE TONTRÄGER, que la verdad es que no hace más que sorprendernos con discazos. Para mí está ya a la altura de Lumpy Records en cuanto a calidad y a la par con LVEUM en cuanto a cantidad de discos que saca cada año y a lo variado de las nacionalidades de los mismos.

 




 

Arse: “Good Big” (7”, Erste Theke Tonträger / Grupo)

 

Desde Sidney nos llega este trío para presentarnos su tercera referencia, tras un 12” de debut y un 7” Split  compartido con Party Dozen, grupo con el que comparten un miembro. Los tres tocaban juntos en un grupo llamado Snakeface hace unos 10 años y dos de ellos en Parades, más o menos por la misma época.

 

Practican un Post Punk HC bastante aplastante y con altas dosis de oscuridad.

La parte HC viene definida por la crudeza del sonido y la rudeza de la voz más que por la velocidad propia del género. De hecho, pese a que a veces le pisan, el disco suele mantenerse en una velocidad de paseo que contribuye a que el producto final gane peso.

La parte Post Punk navega entre la tiniebla y lo anómalo. Creando un producto demente que en ocasiones se torna cuerdo o, al revés, un disco cuerdo que se sumerge en la demencia en algunos fragmentos.

 

Las partes en las que aceleran el invento me gustan, pero quizás estén un poco forzadas, ya que el disco es pura tensión. No obstante, a pesar de que estiran la cuerda, no llega a romperse. Y, además, estos fragmentos contribuyen a darle un poco vidilla.

 

A veces me recuerdan un poco a Institute por esa sensación incómoda que produce en el oído una canción muy tensa con las aristas sin pulir.

 

En definitiva, cuatro canciones de atmósferas muy densas en donde falta el oxígeno casi siempre.

 

Mgrtn.

 

 

 


 


 

Patti: “Good Big” (LP, Erste Theke Tonträger)

 

Estos tipos de Oakland (ahora en NY), tras un par de casetes y un 7” en 2018, el año pasado nos presentaron, este, su primer LP.

 

Supongo que más de uno los catalogaría de Egg Punk, por sonar raritos y por ser de ahora, pero lo cierto es que creo que está fuera de lugar y mucho en este caso. Creo que encajarían mucho mejor bajo la etiqueta de No Wave. Y es cierto es que determinados riffs pueden sonar a Uraniun Club (como reza el texto promocional), pero creo que es algo injusta esa comparación, ya que su sonido es mucho más de finales de los 70 y primeros 80.

Tienen algo de ese toque Funk (aunque, aquí, muy robotizado) que tan fuerte pegó entre las vanguardias del Punk de aquella época, acercándolos mucho más a formaciones como Contortions (por ejemplo) que a Uranium Club en mi opinión.

 

La atmósfera de todo el disco destila una peste a esa época por los cuatro costados y creo que carecen del toque “actual”, de esa revisión que se hace ahora del “rarunismo” que abunda en el mongolismo (impostado o verdadero), en el ruido y en el cacharrismo. Cuántos ismos…

 

Así, encontramos cierto primitivismo digital (sobre todo en las voces) que me recuerda un poco a Primite Calculators (válgame la redundancia) y unas estructuras y caminos por donde ya transitaron bandas del estilo de Essential Logic, por ejemplo.

Veo pues más acertadas las comparaciones con Minutemen o Suburban Lawns (también en el texto promocional del sello) que cualquier otra con grupos actuales.

Y es cierto que las bandas actuales también ponen (conscientemente o no) sus ojos en los grupos de aquel periodo pero, como he dicho, Patti beben directamente de las fuentes, obviando los filtros y lenguajes actuales.

 

En total son 15 canciones en donde las matemáticas campan a sus anchas con esa cuadrícula invisible que sirve para crear canciones tan bailables como crudas. Algo así como trogloditas trabajando en la NASA.

 

La cara A es quizás algo más ágil y la B algo más sesuda, pero en general están todos los temas bastante bien, consiguiendo configurar un disco redondo y ultra recomendable.

 

El que tenga oídos, que oiga.

 

Mgrtn.

 

 






Set-Top Box: “TV guide test LP” (LP, Erste Theke Tonträger)

 

Set-Top Box se define como un “proyecto de grabación en la sala de juntas de Tee Vee Repairmann and the Gang”. En la foto de perfil de Discogs aparece un maromo solo (envejecido con la app de Facebook) y no hay insert en el LP ni información en el texto promocional del sello sobre si se trata de una banda o de un solo individuo. Aunque por las voces puede que sean varios… Lo que sí es seguro es que el producto nos llega (cómo no) desde Australia.

 

El LP recoge, en la cara A, una casete de 2018 y se supone que los temas de la cara B son nuevos. Aunque uno de ellos ya aparecía en la cinta del tour compartido con sus compatriotas R.M.F.C. que se ha convertido en 7” este mismo año, añadiendo algún tema más. No sé si será la misma toma o se habrá vuelto a grabar.

 

Sería de necios negar las comparaciones con Devo y con Polysics que se hacen, pues efectivamente suenan a ese rollo, aunque para nada son una fotocopia. De hecho, huyen bastante del concepto de “canción” al uso (Devo hacían canciones con mayúsculas) para centrarse más en crear estructuras más propias de un Mecano (el juguete de construcción, no el grupo) que de un grupo de “Rock”.

Eso sí, no puedo compartir la comparación con Screamers (que he leído en algún sitio), pues estos son bastante más azucarados que los californianos y el tono general del disco es bastante humorístico. Les falta malicia y su “rarunismo” es otro distinto, más marciano en el sentido espacial del término. Más rayos láser y menos óxido y carcoma. Más digital y menos analógico.

Sí que me atrevería a decir que en algún tema (como Data Lost) están más cerca de unos Units.

 

Se trata pues de un producto de Synth Punk bastante locatis en donde las maquinitas se pelean con los juguetes electrónicos en un tono bastante frío pero, como ya he dicho, bastante azucarado también. Un ejercicio de retrofuturismo naif que, si bien no destaca por su peligrosidad, sí lo hace por esa locura y ganas de desparramar.

 

Un disco muy entretenido que, pese a su alto grado de locura, es bastante fácil de escuchar. Pasa en un suspiro y se te queda una sonrisa en la cara. Mola bastante.

 

Mgrtn.

lunes, 27 de julio de 2020

Críticas 231: Fried E.M., Sial, Soakie

Vamos hoy con un “monográfico”. Tres LPs, tres, de La Vida Es un Mus, que son una puta locura. Tres discazos que han salido este 2020. No iba a ser todo malo este año, ¿no?





Fried E.M.: “Modern World” (LP, La Vida es Un Mus)


En su momento, ya nos hicimos eco por aquí del excelente 7” de debut de esta banda para Lumpy Records en 2016. De hecho este LP (tras una casete intermedia para su tour del año pasado) también ha salido en Lumpy. LVEUM se lo ha agenciado, con bastante tino para la “edición europea” como viene haciendo ya con los discos de los Dumpers. Vamos, que tontos no son…

Cuando sacaron el 7” había muy poca información (yo creo que de forma premeditada) y solo determinados rumores apuntaban a que la banda (también de St. Louis) tenía algún miembro de Lumpy and the Dumpers e incluso se apuntaba a que el mismísimo Martin Meyer pudiese estar a cargo de la batería. Ahora, pese a que en el insert no aparece nada sobre los miembros (solo está claro que Bugman, el nuevo Darby Crash, está en el grupo), alguien se ha tomado la molestia de actualizar el perfil de Discogs y ya aparece, sin tapujos, Meyer como miembro oficial del grupo.

En este LP fusilan 10 temas de HC Punk a medio camino entre el clasicismo de unos Zero Boys sin tanta melodía (vuelven a plagiar/homenajear un riff de ellos, o igual es el mismo del single previo, ya que repiten dos temas de aquel vinilo) y el toque raruno a lo “Egg Punk” característico de la zona. Aunque, si nos ponemos tontos, tampoco es algo que no hiciesen también en su época unos Void, por ejemplo. Así que igual nos podemos quedar en 1982 si lo preferís. Pero no podemos cerrar los ojos a las tendencias del Punk de estos últimos años y menos en el puto epicentro de la movida.

Sea como sea, el caos y la suciedad propia de unos Germs pegándose con algún grupo de la escudería Lumpy y la voz perruna con bastante personalidad hacen el resto. Un disco redondo (en todos los sentidos), muy disfrutable, con mucha energía y mucha mala leche.

Muy recomendable.

Mgrtn.





Sial: “Tari Pemusnah Kuasa” (LP, La Vida es Un Mus)


Pues ya está aquí el nuevo de Sial. Tercera referencia para los de Singapur (cuarta si contamos la casete previa), tras su maravilloso 12” de 2017 y su brillante 7” de 2018.

Tras un inicio apoteósico con tambores tribales comienza la batalla sin cuartel en la que se comen con patatas al enemigo (y a quien haga falta) con 8 pepinazos del mejor Hard Core Punk del momento.

Como ya venían anunciando en su trabajo anterior, van arrinconando un poco las velocidades extremas y concediendo mayor protagonismo a los fragmentos más “calmados” de tensión absoluta. Tensión que, añadida a los brutales gritos de la cantante (en malayo, como siempre) y a ese sonido tan sucio, tan crudo, tan viscoso, tan grave, tan oscuro, marca de la casa, se torna en insoportable. Como una puta bomba de relojería (muy primitiva, eso sí) justo en los dos últimos segundos a punto de estallar.

Decir que es una putísima maravilla es quedarse corto. Es una orgía caníbal en una caverna del paleolítico en la que cada salpicadura de sangre arrastra un zumbido semejante al de un millar de abejas asesinas sobrevolando tu cabeza.

Posiblemente su mejor disco hasta la fecha. Y eso que el listón estaba muy muy muy muy alto. Una auténtica gozada.

Matrícula de honor.





Soakie: S/T (LP, La Vida es Un Mus)


De St. Louis nos fuimos a Singapur y ahora, como no podía ser de otra manera, el siguiente punto en la escala es Australia. Y es que allí se está cociendo el 40% del Punk actual más interesante.

Soakie son de Melbourne y cuenta entre sus filas con Nellie Pearson de los también recomendadísimos Ubik. Ya sabéis que al final todo queda en casa. Pocas son las bandas actuales que no compartan miembros con otras bandas de la escena.

Se trata de su LP de debut tras una casete que salió hace un par de años.

Los siete temas del 12” no tienen desperdicio: Hard Core Punk que ataca a los ojos, pero que no pierde cierto aire vacilón.
Sin duda, lo más llamativo es la voz que pasa de un registro a otro sin despeinarse. Pasa del tono infantil de niña caprichosa a la rabieta máxima de bestia infernal destrozando sus cuerdas vocales.

Tanto por su sonido como por sus letras queer y feministas puedes guardar perfectamente este disco entre otros actuales de “Neo Riot Grrrl”.
Y es que la escena que comenzó hace ya unos añitos en Londres con bandas como Good Throb, Frau o Woolf no cabe duda de que ha encontrado su contestación en Australia de una manera natural y con una calidad que poco o nada tiene que envidiar a sus predecesoras (ya sean londineses o de Olimpya si nos trasladamos a los orígenes del movimiento en los 90).
Bandas como esta, Cold Meat, Ubik o BB and The Blips están firmando unos discazos que quitan el hipo.

Para mi gusto estos discos y otros de bandas como Ausmuteans, Enzyme, Priors, Aborted Tortoise, Cereal Killer… y el centenar de grupos que salen cada cinco minutos de allí, sitúan a Australia en su mejor época Punk. Lo siento pero Radio Birdman y los Saints me parecen una mierda muy gorda que de Punk tienen poquito.

Volviendo al disco de Soakie: es una puta locura que no puedes dejar escapar. Una montaña rusa en donde la siguiente bajada es más salvaje que la anterior.

Sobresaliente.

Mgrtn.

viernes, 10 de julio de 2020

Críticas 230: Finale, Mármol, Nueva Generación




Finale: “Visión de futuro” (LP, Flexidiscos, Discodrome Records)

Bueno, por fin tengo en mis manos el LP de debut de los valencianos Finale. Un disco que se llevaba anunciando desde hace unos meses y que realmente creía que estaría listo cuando tocaron en marzo (el último concierto que ha habido en Madrid con el rollo del coronavirus) y me llevé un gran chasco al ver que la supuesta gira de presentación se llevaba a cabo sin el LP disponible.

Ya comenté, cuando hice la crítica del Matado Por la Muerte 3, que Finale eran, para mi gusto, los más sobresalientes no solo de la nueva hornada de grupos valencianos (que suelen estar casi todos de puta madre), si no del panorama nacional.
Y no es algo que piense yo solo, ya que sus fans surgen como setas y parece haber unanimidad. Y es que la fórmula que utiliza el grupo contenta tanto a los nostálgicos del Punk ibérico 80’s como a los que buscan nuevas sensaciones y se han visto seducidos por la riquísima escena internacional actual (llámala Egg Punk o llámala X).

Combinan por tanto clasicismo con modernidad en un claro ejercicio de Punk a la yugular.
Lo primero que llama la atención, desde luego, es la voz. Gritos desquiciados, sin llegar a tirar de garganta, contenidos en la nasalidad de unos Larsen o unos KGB. En un rollo muy aniñado, como corresponde al estilo, y bastante mongoloide. De hecho creo que llega al límite en algunos pasajes en los que la teatralidad igual es excesiva, acentuando el ya de por sí antipático tono. Todo ello con un color que no carece de personalidad propia, lo que hace que no sea una simple copia o un revival trasnochado.

La guitarra mola bastante, con un sonido agudo destartalado, con muy poca distorsión, bastante punzante. Tanto que casi hace daño al oído. Entre esto y lo molesto de la voz, la verdad es que consiguen un producto excesivamente desagradable, por lo que parece raro que cosechen tantos fans, aún fuera del circuito de amantes del ruido. Y creo que la clave se encuentra en el bajo y la batería que, desde casi el anonimato (al ser mucho menos llamativos) contribuyen a dar forma y solidez (y por tanto a acercar el productos a oídos más acostumbrados a “lo estándar”) a unas canciones que sin esa base rítmica serían un esqueleto tembloroso a punto de caer al principio. Vamos que tocan de puta madre.

Y para el final me dejo lo mejor. Creo que son los esquemáticos punteillos, que adornan las canciones aquí y allá, los que marcan la diferencia y consiguen convertir un producto bueno en uno excelente. Punteillos raquíticos que abundan en lo raruno que recuerdan unas veces a Uranium Club y que encajarían perfectamente en la escudería Lumpy Records. En una canción me suenan incluso a una especie de Dead Kennedys modernizados. Hay influencias, eso está claro, pero también mucho toque personal y talento. Y es que es complicado sonar tan destartalado y a la vez tan matemáticamente preciso.

En total son 12 canciones bastante estridentes que, por esa misma estridencia, pueden resultar un poco repetitivas. No obstante lo solventan bastante bien, ya que tras una cara A en la que los temas suenan demasiado similares, comienzan la cara B con una baladita (Rata valenciana) que rompe con la linealidad reinante. Es la canción que menos me gusta, pero creo que es necesaria para dar un respiro a tanto desquicie.

Lo difícil viene ahora: hacer un segundo LP que no sea el mismo y que sea, si no mejor, al menos igual de bueno.

Uno de los discos del año, sin duda. Sin nada que envidiar a otros discazos internacionales que están subiendo el nivel este año a niveles casi estratosféricos (permaneced atentos al blog, que en las próximas entradas vienen curvas).

Sobresaliente alto.

Mgrtn.




Nueva Generación / Mármol: “Slipt” (7”, In My Heart Empire, Walking Is Still Honest, Ultrakultur, Colilla Records, Andalucía Uber Alles, Muerte a Tipo, Veganismo Es Respeto, Malditos Vinilos, Tormenta de ideas, Senseless Acts Of Anger, Discos Enfermos)

Split compartido por estos dos grupos nacionales amantes de las melodías y editado, como viene siendo habitual en la escena anarco punk, por tropecientos sellos.

No sé si es la cuarta o la quinta referencia de Nueva Generación (no sé si el 7” de 2019 es anterior o posterior a este Split del mismo año).
Lo cierto es que me flipó el 7” de debut (2015) de estos murcianos, pero el LP me dejó un poco frío porque me parecía que era demasiado pop y que dejaban de lado su vena más Punk y veloz. Así que no he comprado el material intermedio. Me he decidido a comprar este single porque era un compartido con Mármol y tenía ganas de pillar algo suyo.

Continúan en una línea muy parecida a lo que hacían cuando les dejé de seguir. Ese rollo de Punk tristón con mucha melodía, con un sonido muy nostálgico al estilo Observers, aunque más de andar por casa (es imposible estar al nivel de los de Portland) y en castellano. Y es de agradecer que sigan fieles a sus inicios y no se hayan dejado seducir por nuevas modas, sobre todo porque esta onda melancólica parece como ha pasado casi por completo, como si fuese hace mil años, y ya no hay casi bandas haciéndolo.

Desde su primer trabajo pensé que estaban algo verdes y que la voz no llegaba a unas melodías que requieren tener un oído privilegiado. Pero su sonido más rápido y algo destartalado me gustó bastante y lo compensaba. Por eso el LP no me gustó tanto, porque al ser más calmado, más popero, creo que sus carencias les dejaban un poco en la cuneta.
Y ahora, han pasado unos añitos, y la verdad es que han mejorado y es bastante más grato escuchar este tipo de canciones. La voz podría ser mucho mejor, pero creo que ha crecido.

Firman aquí dos canciones suaves, aunque no necesariamente lentas, con ese corte triste de melodías amargas y que suenan mucho a Accidente. Y es que los madrileños siempre han tirado mucho del rollo Observers también. Por supuesto la voz no llega a los límites de Accidente (de hecho sería ridículo en una voz masculina), pero el tipo de melodía vocal recuerda muchísimo a ellos. Puede que algunas frases también.
Dos canciones que la verdad es que me gustan bastante y son muy pegadizas y fáciles de escuchar. Creo que me voy a poner el LP de nuevo para darles otra oportunidad…

Como ya he dicho, de Mármol tenía ganas de pillar algo tras oír por encima su bandcamp. Y me quedé con las ganas un día, cuando fui a pillar su 7” del año pasado al que había echado el ojo en una distri, en un concierto, y justo se acabaron en mis narices.

Aparte de un par de casetes y este Split, tienen un 7” y un 12”. Y lo cierto es que, pese a que su estilo es otro, estos bilbaínos pegan bastante bien con NG en la otra cara. Comparten enteramente con ellos ese gusto por las melodías tristes, aunque para nada siguen el rollito Observers y se sumergen en terrenos más oscuros.

Un estilo definitivamente más Post Punk, muy británico, aunque no tan marcado como por ejemplo en el 7” que sacaron también en 2019. Al menos en su primer tema, que es más “popero”. Eso sí, tiene mucha fuerza y es muy sólido.
El segundo tema es bastante más oscuro. Es bastante más “de género” con ese aire depresivo, ese bajo poderoso que abre el tema y esos dibujos de guitarra que arrancan la piel como picotazos de un cuervo.

Dos temas muy disfrutables y muy pegadizos. La única pega es que me chirría un poco cuando cambian un acento de lugar en una palabra para encajar la métrica.

Si hay algo que trasmiten Mármol, sin duda, es sinceridad.

Mgrtn.