viernes, 22 de mayo de 2020

Críticas 127: Egg Punk, Prison Affair, Cereal Killer

Entre pitos y flautas, este año voy lento con el blog. Estamos ya a finales de mayo y esta es solo la segunda entrada.
Ya decidí antes del confinamiento que iba a estar un tiempo sin comprar discos para poder escuchar todos los que tenía aún por escuchar de años anteriores (y por tanto no reseñables aquí, que esto es un blog de “actualidad”). La cosa se ha alargado porque eran muchos discos (de hecho aún me queda un taquito).

Al final, con los deberes casi acabados y con un mono del copón me he decidido a hacer un primer pedido a La Negra. Tengo pendiente el segundo y también otro a Flexi Discos. Discos nuevos que ya me están llegando y por tanto puedo avanzar con el blog.

Vamos hoy con dos discos que más de uno calificaría, sin pestañear, de Egg Punk. De hecho, el de Prison Affair se anuncia desde su sello con esa etiqueta sin ningún reparo.
Pero, ¿existe realmente el Egg Punk? Permitidme antes de pasar a las críticas una…


REFLEXIÓN SOBRE ESO DEL EGG PUNK




Pongamos un poco en antecedentes a los que no saben de qué estoy hablando o a los que no están muy seguros. De hecho, dudo mucho que alguien pueda estar seguro al 100% de este asunto.
Lo cierto es que los grupos que se supone que son los pioneros de este “nuevo” Punk llevaban ya casi una década en el panorama musical funcionando sin necesidad de la etiqueta cuando, en 2017, surge el meme que comenzó con esta movida.



Un meme que hace referencia a la nueva estética gráfica usada por algunos grupos Punk del momento en contraposición a la tradicional de tachuelas, cadenas y riguroso blanco y negro, que se ha venido usando desde el siglo pasado y que continúa usándose. La cadena contra el huevo. Hasta ahí todo bien.

Posteriormente aparecerán más memes, todos bastante cómicos, en donde se vuelve a incidir en la parte  estética, esta vez haciendo alusión al tipo de persona y/o a la vestimenta que llevarían los Egg Punks (más nerd) en contraposición a la más clásica y macarra de los Chain Punks. Si buscáis en google os saldrán unos cuantos. Más o menos son del estilo del que he creado yo con Urkel y Mr.T para ilustrar esta reflexión.

Creo que hasta aquí podemos estar todos de acuerdo, ¿no? Si no lo habéis visto aún en vuestra ciudad basta con echar un vistazo a los grupos que vienen de fuera.
Unos cuantos Punks prefieren seguir fieles a la tradición (qué poco Punk, por cierto, seguir una tradición) y llevar el uniforme de chalequitos de pinchos (hasta en verano) mientras continúan con sus portadas y carteles llenos de calaveras y demás tópicos.
Otros optan por llevar un estilo más “moderno”, de pantalones altos, aspecto nerd y prefieren una imagen gráfica más en sintonía con las últimas tendencias de este siglo (apuntarse a las modas también es bastante poco Punk, pero al menos no llevan aún un uniforme único y hay más variedad).

A partir de aquí, la cosa se complica. Entre medias de todos estos memes de cachondeo, a mediados del 2018, surge el famoso gráfico con los espectros entre Chain Punk y Egg Punk, ilustrado con nombres de bandas.





Un gráfico que si lo analizamos según el criterio estético que acabamos de mencionar podría ser casi valido. Y digo “casi” porque hay determinados grupos con una estética demasiado Chain para estar en la zona Egg (por ejemplo). No obstante hay una clara intención de llevar la división también al terreno musical. Al final es cierto que estética y música tienden a converger…
La cosa es que cuando surge este croquis la gente empieza a preguntarse qué cojones es eso del Egg Punk. Y, en internet, comienzan a correr ríos y ríos de “tinta” para intentar buscar una explicación.

A ver, se trata de una clasificación que ha hecho un tío normal que está al día del Punk que se hace últimamente, nada más. No lo ha redactado Darby Crash desde el infierno ni ningún otro dios del Punk (que por otro lado no dejan de ser tíos normales también). No hay que tomarlo como dogma de fe. Pero parece que así se lo han tomado unos cuantos. Ni siquiera está impreso, es un puto gráfico hecho con rotulador, Jajaja. ¿En serio somos tan gilipollas de empezar a buscarle a esto una explicación? Parece que sí.

Personalmente, cuando lo vi, intenté buscarle una explicación, sí. Me apasiona el Punk y muchos de los grupos mencionados allí e intenté buscarle un significado.
Estéticas a un lado de momento, analizando desde el punto de vista musical el espectro propuesto está claro que a la derecha se sitúa a los grupos más “suaves” y a la izquierda a los más “extremos”. Cuanto más a la izquierda más HC y más distorsionado y más extremo. Lo que no queda tan claro es el límite propuesto para separar ambos “estilos”. Hay grupos Egg que son musicalmente mucho más extremos que otros Chain. Y, decididamente, la mayor parte de los grupos que aparecen (ya sean Egg o Chain) son grupos ya bastante “hardcorizados”. Prácticamente todos menos los últimos del extremo izquierdo.

Si abordamos el análisis fijándonos ya no en la distorsión y/o velocidad y sí en el estilo más o menos tradicional o más o menos “arty”, sí que observamos que los grupos Egg tienen ese toque raruno casi todos, mientras que los Chain son fieles a un sonido más clásico. Pero no es el nivel de rareza el que manda a la hora de fijar quién es más Egg o más Chain. Los grupos parecen colocados más a la izquierda cuanto menos es su nivel de nivel de brutalidad. Vamos que se está jugando con dos parámetros en un gráfico lineal cuando necesitaríamos claramente un gráfico con un eje de abscisas y otro de coordenadas. Y aún así no sería nada sencillo. He visto algún intento y es un despropósito total.

En cualquier caso, como ya he dicho, se la ha dado demasiadas vueltas a una cosa que hizo un tío con un rotulador. Tiene su lógica, pero falla en algunos puntos.
No obstante parece que el nombre de Egg Punk ha calado. Así que ahora toca plantearse la siguiente cuestión.


¿Tiene razón de ser esta etiqueta?

Vale, quedamos en que cuanto más serio, más bestia y más distorsionado sea el grupo, es Cadena, siempre que siga un estilo tradicional. Si mete sintetizadores, es algo mongoloide y/o bumorístico y un poco arty o raro, estamos hablando de Huevo.
Pero, ¿esto es suficiente para que el Egg sea un estilo musical o un sub estilo del Punk?

Musicalmente yo no creo que exista el Egg Punk como estilo. Es más bien un adjetivo, como pude ser goofy, que también se suele aplicar bastante a estos grupos.
Aunque exista un denominador común, esa intención de romper un poco con los riffs tradicionales, estamos hablando de bandas que practican distintos estilos de Punk que ya existían desde hace mucho. Y tanto ese toque raro como ese toque goofy ya lo tenían muchos grupos Punk a finales de los 70.
Estamos hablando de grupos que hacen (o que mezclan) Synth Punk, Art Punk, Post Punk, No Wave, Avant Punk, HC Punk, HC...

Vamos que no inventan nada nuevo. No hay estilo que valga.
Y más si tenemos en cuenta que, aunque podemos agrupar a determinadas bandas que llevan un rollo parecido, estamos hablando de cuatro o cinco (tirando por la bajo) estilos diferentes.


Si no es un estilo, ¿podría ser una escena?

Es verdad que durante la década que acabamos de finiquitar se ha ido desarrollando un “nuevo” Punk. Han surgido pequeñas escenas locales en USA (Indiana, Missouri…) y en Australia y, posteriormente, se ha extendido a todo el globo. Un “nuevo” Punk que surge con esa premeditación de sonar “raro” y distinto y que supone una ruptura con respecto al rollo más revival y conformista que le precede. Unos componentes estéticos, unos dejes y unas maneras en común que hace que podamos hablar de “escena”. Una escena con distintos estilos musicales, eso sí.

Una escena en donde se impone una estética más nerd que rompe claramente con la de chalequitos con tachuelas y modas del siglo pasado. Una escena articulada desde el ya mítico canal de Jimmy (hoy Anti) y gracias a la difusión de sellos como Lumpy Records. Una escena con una parte gráfica muy definida por el duotono y los dibujos infantiloides, deformes, aberrantes…
Y es verdad que esta escena necesitaba un nombre y al final parece que en algunos círculos se impone este.
Un nombre, eso sí, con mucho más gancho, qué duda cabe, que “nuevo Punk” (de hecho, de nuevo tiene poco), “Punk del siglo XXI” o “Jimmy’s Generation”, por ejemplo.

Aunque, es cierto que si le preguntas a tres personas distintas, posiblemente obtengas tres respuestas distintas. Aceptar pues una nomenclatura que intenta englobar a grupos musicalmente demasiado dispersos entre sí, podría ser un problema a la hora de entendernos.
Por eso se está tendiendo a denominar Egg solo a los grupos situados más a la izquierda en el gráfico y a desvincular a los huevos que suenan más HC y se van acercando a la línea divisoria con el Chain. Vamos, los grupos con ese toque más robótico, más Devo por así decirlo. Los grupos menos serios y más coloridos.
En este terreno acotado no hay tantas dudas y es más fácil entendernos.






Egg Punk is dead.

Por desgracia, como ha ocurrido siempre en todas las manifestaciones artísticas, una escena muy diversa, al final tiende a homogeneizarse. Y es lo que está ocurriendo ya con esta. Últimamente surgen cada vez más grupos en este rollo que suenan mucho a otros grupos, digamos cabeza de cartel o digamos directamente a grupos de Andy Peterson o de Mark Winters, por citar dos de los más prolíficos e influyentes gurús del “movimiento”. De hecho los dos discos que comento más abajo van por este camino.

Ojo, tampoco estoy diciendo que los pioneros de esta movida hayan sido tremendamente originales. Ya lo he dicho antes: son todo estilos que ya existían. Puedes encontrar a cantidad de bandas de finales de los 70 que ya sonaban así o muy parecido. Y lo mismo en los 80 o a principios de los 90. Incluso en los primeros años de este siglo. Vamos, que en este caso, igual la gallina sí fue antes que el “huevo”, je.
Eso sí, las producciones de cada época, las tendencias, los dejes, la estética de las portadas, la influencia del vecino y la copia por la cara llevan a crear un determinado sonido, si no “original”, sí representativo de cada escena.

En cualquier caso, independiente de si existe o no un nombre, no cabe duda de que se ha creado una escena con determinada identidad en la que lo más importante era la espontaneidad y eso creo que se está empezando a perder. La creatividad va desapareciendo poco a poco, pero, por suerte, aún existen bandas geniales en esta escena. Bandas, algunas, que corren el riesgo (o tendrán la suerte) de quedar fuera de la escena como no empiecen a ajustarse a los grilletes que ya se han fraguado.

Así que, visto de esta manera, paradójicamente, creo que la aceptación del término Egg Punk para englobar todo esto no es más que el principio del final, o directamente el final.
Ha pasado como con la La Movida: cuando se empezó a llamar Movida, es cuando se acabó.

Igual me equivoco y aún le quedan muchos años a esto. Pero ¿a costa de qué? ¿De fotocopiar la fotocopia de la fotocopia de la fotocopia? Veremos…


Conclusión: Ninguna.

Al final se trata de entendernos entre todos y si se adopta el nombre, habrá que hacerlo de modo unánime. Cosa que, de momento, aún no se ha conseguido, ya que, solo lo han adoptado unos cuantos. Y, entre los que usan el término, pese a que hay cierto consenso entorno a determinados grupos y sonidos, se sigue discrepando a la hora de incluir a esta o aquella banda. Por no hablar de las personas que no saben de qué cojones estamos hablando aquí…

Yo, personalmente, me quedaría solo con la parte estética en donde la clasificación es más clara. Y seguiría llamando a las cosas por su nombre, ya sea Synth/Post Punk, No Wave/Hard Core o lo que sea.

Y después de esta chapa, vamos con estos dos discos que paso a criticar mientras aún sea algo fresco. (je).


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Cereal Killer: “Beginning and end of Cereal Killer” (LP, Drunken Sailor)

No, no se trata del último disco de los Dumpers, ni tampoco es un disco de la escudería de Lumpy Records. Pero, no cabe duda, de que la portada no solo está en esa línea si no que copia descaradamente aquella estética. Tampoco es algo de ahora, los Cereal Killer comenzaron su carrera en el 2015 y tras un single con una portada de otro rollo, han adoptado a este bicharraco y esta estética en sus posteriores trabaos (otro 7” y un par de casetes).

Parece que el nombre del disco da a entender que este, su primer LP, será también el último. Cosa bastante probable si tenemos en cuenta que la grabación data del 2017. Y aunque el vinilo salió el año pasado no parece que la banda haya tenido más actividad desde hace tres años.

Pero, ¿quién se oculta tras este artefacto? ¿Unos jovencitos australianos flipados con los Lumpy? Sí y no.
Sí están totalmente fascinados por ellos ya que la música, como era de esperar, practica ese HC arrastrado y perruno con ciertas dosis de rareza a lo Void que tanto les mola a los de Saint Louis. Y, por si había alguna duda, encima sale el cantante con una camiseta de Lumpy and the Dumpers en una foto interior…
Pero tampoco son unos advenedizos cualquiera. En el grupo tenemos, nada más y nada menos, que a Billy Gardner de Ausmuteans. Uno de los grupos clave de la década pasada y con una trayectoria tan antigua (2012) como la de los Dumpers.

Bien, pues aquí, Billy deja a un lado el Synth Punk agridulce de Ausmuteans para centrarse en el HC. Comparte grupo con Zane Gardner (supongo que  su hermano) con el que también tocaba en Vertigo.
Cuando escucho este tipo de grupos siempre se me viene a la cabeza una enorme pelusa que el cantante acaba tragándose por arrastrase tanto por el suelo. No me preguntéis por qué.

Está clara, como ya he dicho, la influencia (o copia) de los Lumpy y es algo que no acaba de gustarme del todo (como ya he explicado en el texto anterior a las críticas). No me gusta que se fijen tanto en ellos pero, lógicamente, la música me encanta.
Aunque por otro lado también suenan más personales en algunos momentos. Y tienen algunos pasajes realmente magistrales con sello propio. Pero, sin duda, lo que menos me gusta es cuando en un par de canciones se van un poquito a terrenos más heavy/pesados. No demasiado, no os alarméis.

En cualquier caso es un disco bastante compacto lleno de trallazos. Muy gamberro y a la vez muy serio. Vamos que mola bastante.

Mgrtn.





Prison Affair: “S/T” (7”, Cuerdas Fuera)

Bueno pues ya tengo en mis manos el 7” de moda del confinamiento. Lo que empezó siendo una “demo” en casete de tres temas, Cuerdas Fuera lo ha convertido en un E.P. de cuatro temas.
Al principio, desde Tremendo Garaje (un saludo), se “fantaseó” medio en broma con la idea de que Mat Williams (Liquids, Coneheads, Dagger, The Fritz…) se había venido a vivir a Barcelona y había montado este grupo. Y realmente la idea no era demasiado absurda ya que el artefacto en sí suena 100% al Punk que se hace en Indiana desde hace ya unos añitos. Especialmente al rollito Coneheads, que parece que es lo que más ha calado por estos andurriales ibéricos. Y, aunque no llega a ser una fotocopia, es evidente que la influencia es mucha.

Por un lado me congratula ver que los grupos españoles se empiezan a hacer eco del la escena “Egg Punk”, exista o no la etiqueta. Aunque también es verdad que grupos “raritos”, con o sin sintetizadores hemos tenido desde siempre. Pero es cierto que, ahora, en vez de fijarse en grupos del siglo pasado se empiezan a fijar en los grupos actuales americanos.
Hay bandas como Sandré que, sin ninguna intencionalidad de mirar hacia el extranjero, pueden sonar perfectamente a huevo (imagina simplemente que son de Indiana). Hay otras que incluso han salido en el canal de Jimmy como Triple Ente o Sistema de Entretenimiento, aunque carecen del toque raruno pertinente. Y también hay bandas como Finale que no se molestan en ocultar que les mola Uranium Club.
Y, ahora, tenemos este disco, que no solo suena a aquello si no que se promociona desde Cuerdas Fuera como “Egg Punk”. Incluso la gráfica de la portada nos sitúa deliberadamente en territorio huevo. Eso sí, según fuentes del propio grupo, ellos odian esa etiqueta.

Por otro lado, me gusta menos que el disco suene demasiado a grupo de Mark Winters: hay una intención clara de sonar así, eso es un hecho.
Aunque, tampoco nos flipemos, son miles los grupos que han copiado a los Ramones y ni se acaba el mundo ni por ello dejan de molar (algunos).
No olvidemos que todos los grupos del mundo han copiado a alguno anterior. Desde Little Richard (desde aquí mi homenaje al único Dios que ha tenido la música “moderna”), todos los grupos han copiado a alguien. De hecho, incluso el propio Richard tenía sus “influencias”, ¿no?

Pajas mentales aparte, sigamos con el 7” que nos ocupa. Sí, ya hemos quedado en que suenan a Coneheads (y satélites). Cualquiera un poco “enterado” puede verlo y creo que desde que salió la demo ya se ha dicho muchas veces.
Practican pues ese Synth Punk mongólico y engañosamente pueril de los de Indiana, pero le dan un toque más cacharrero y Lo Fi. En la cara B la voz cambia y se vuelve más robótica y fría, menos de dibujos animados (como sucede en la cara A) y es aquí quizás donde vemos  más el sello personal del genial Stephen Hawking Experience (cuyo responsable forma parte del grupo).

Cuatro temas en total bastante divertidos y ágiles que parecen creados por robots disfuncionales que van soltando tuercas pero que consiguen sostener la canción hasta el final de un modo milagroso. Cuatro canciones ideales para saltar y para pasar un rato de desenfreno juvenil.

En definitiva, muy sanos, muy directos y muy disfrutables. Se lo recomiendo a todo el mundo, a ver si se empezamos a darnos cuenta de que el Punk puede (y debe) ser mucho más que guitarritas con sonidos duros.

Muy bueno.

Mgrtn.