martes, 30 de diciembre de 2025

Lo mejor de 2025

 

LO MEJOR DE 2025


Fuckin’ Lovers: “V” (7”, Discos Enfermos / General Speech)


Vampire: “What seems forever can be broken” (LP, Discos Enfermos / Phobia Records)


Twenty One Children: S/T (7”, Slovenly Recordings)


Kaleidoscope: “Cities of fear” (LP, La Vida Es Un Mus)


Superpuestas: “Noise de señoras” (LP, Delia Records, La Aguja Rock Bar, Suburban Relapse, Uterzine)


Straw Man Army: “Earthworks” (LP, La Vida Es Un Mus / D4MT)


Colegiata: S/T (12”, Discos Banana / Flexidiscos /Cuerdas Fuera Records)


Museo de Cera: “Ultra / Velo” (LP, JGC Producciones/ Sweet Grooves Records/ Discos Binarios / Grabaciones Centralistas / Chivani Records)


Haram: “Why does paradise begin in hell?” (LP, Toxic State Records)


Megarrollo: “Para rato” (LP, JGC Producciones, Discos Regresivos, 1 Minuto de Gloria)



Un año más tocaba hacer la lista de mis discos favoritos y aquí está. 

Aclarar, como siempre, que son solo discos físicos que tengo en mi casa y que he comentado en este blog. En esta ocasión solo he escogido discos de grupos actuales. Si no, si hubiesen entrado también reediciones o grabaciones rescatadas del siglo pasado, la lista sería muy distinta y los primeros puestos los encabezarían bandas del calibre de Swankys o Décima Víctima.


Volver a repetir, como todos los años, que soy consciente de que muchos grupos que posiblemente podrían entrar en esta lista se me han escapado, bien porque me ha sido imposible conseguirlos a tiempo, como el caso del de Dust Collector o el nuevo de Bad Breeding. O bien porque sencillamente tienen unos precios que los va a pagar su santísima madre.


Y sé que muchos discos también se habrán escapado a mi radar. Hoy es imposible enterarse absolutamente de todo y que no se te pasen cosas. De hecho, muchas veces es tal la saturación de novedades que desconectas un poco. 




Repaso a 2025.


El año pasado me quejaba de que, aunque salieron buenos discos, me sonaba todo un poco repetido, de ese agotamiento en la escena y en cada una de las subescenas. 

Y este año he tenido la misma sensación durante la primera mitad, pero es cierto que en estos últimos meses, y sobre todo este mes de diciembre, he empezado a ver brotes verdes y a recuperar un poco la fe. De hecho quiero pillarme mogollón de discos de esta última hornada del año que aún no he podido conseguir. 

A ver, no es que hayan surgido discos súper novedosos y distintos (después de todo en el Punk ya está todo inventado), pero sí que veo que hay discos más emocionantes o al menos que me han emocionado a mí. 


2025 no ha sido el mejor año de todos los tiempos para el Punk, ni mucho menos, pero creo que han salido buenos discos que han ayudado a afianzarse a grupos ya “consagrados” y otros de bandas nuevas que les auguran una carrera muy interesante.


En cuanto a tendencias o subescenas, seguimos más o menos como el año pasado. Poco o nada ha cambiado.


Siguen surgiendo bandas nuevas de la "rama única" en la que se ha convertido el Egg Punk, sin aportar nada nuevo (lo que es bastante contrario a la idea original del subgénero). Grupos que no hacen más que seguir copiando a las copias de las copias. 

No sé si empieza a verse ya cierto agotamiento y que estamos hablando de los últimos coletazos o son las ganas que tengo de que deje de salir el mismo grupo fotocopiado una y otra vez y se continúe innovando por terrenos menos explorados. 


Grupos de Weird Punk, que sí se podrían englobar dentro del concepto primigenio de lo que se empezó a llamar "Egg" hace 8 años, sí que salen bastantes y muy interesantes y variados. Pero es verdad que este año, aunque hay muchas bandas nuevas que azotan Youtube y Bandcamp, me he encontrado menos discos físicos a los que echar el guante. Son casi todos discos digitales...


Los grupos de Post Punk siguen pisando fuerte y demostrando que están aquí para quedarse. Y, para ser justos, es cierto que también hay mucha fotocopia, pero creo que no es tan descarado. No es lo mismo copiar un estilo que practicaron en su momento muchos grupos diferentes (copiar por tanto a distintos grupos), que copiar a un solo grupo en concreto, que cansa mucho más. Además hay bastantes bandas que usan el Post Punk para mezclarlo con otras ideas y el resultado siempre es más original, menos obvio. 


La escena Hard Core y derivados es la que más fuerte se encuentra y más alegrías nos da. Al menos a mí, que con los años cada vez quiero más y más ruido, más acoples y distorsiones tremebundas. De acuerdo en que tampoco se innova demasiado, pero hay tantas formas de ecualizar el ruido que me conformo con eso, je. 

Seguir destacando la excelente labor de LVEUM, siempre al pie del cañón y las golosinas que nos trae General Speech. 


Siguen sin aparecer demasiadas bandas de Punk más clásico y/o de KBD, y las que más se acercan, al final tiran por terrenos demasiado "rock" para mi gusto. Lo siento pero sigo sin comulgar con Amyl and the Sniffers (y similares), por muy guay que cante la chavala. 


Lo que sí que parece que vuelve a surgir con fuerza son estilos más 90’s. Todo es cíclico al final. Tanto en plan Rip Off Records / Punk RNR / Lo Fi, como tirando hacía terrenos más grunges. Los primeros me resultan un poco desgastados, sobados, sin ganas... y los que van más hacia el grunge creo que tienen más gracia por lo general, aunque a veces te encuentras cada bazofia que echa para atrás. 


Para acabar, ha sido un año de reediciones/rescates extraordinario, al menos en calidad más que en cantidad. Sobre todo en lo que concierne al Punk Post/Punk ibérico con los discos de Siniestro Total y Décima Víctima a la cabeza y, por supuesto, en el apartado de grupos japoneses (generalmente ultra ruidosos) con los excelentes trabajos de Death Side, Aunt Sally o las exquisiteces que nos trae siempre General Speech: Deef, Swankys, Frigöra



Precios abusivos.


Y, para finalizar, os dejo con una reflexión sobre los precios, en ocasiones, abusivos que están alcanzando los discos.

En 2025 se ha acabado de normalizar que un LP cueste entre 25 y 35 euros. De hecho, 25 nos resulta ya barato, teniendo en cuenta que otros discos cuestan 40 putos euros. Hemos llegado a un punto en el que un vinilo comienza a ser un artículo de pseudo lujo. 

De acuerdo, es evidente que todo ha subido: transporte, combustibles, aduanas, aranceles, alquileres… y eso afecta directamente al precio final de cualquier producto. Los discos, por supuesto, no van a quedarse al margen. 

En el caso de los discos de importación, sobre todo los de se traen desde fuera de la UE, es comprensible que los precios se disparen ya que existen unos costes reales difíciles o imposibles de controlar. Aunque muchas veces se usa este argumento como carta blanca para meter una subida abusiva de precio. No todo vale.

Y luego está el caso de los discos nacionales. Cuesta entender que, en más ocasiones de la cuenta, se pongan a precios similares a los de importación, “por equiparación”. Cuando los costes no lo justifican. 

Recientemente he participado en la fabricación de un LP (hacía tiempo que no lo hacía) y al comprobar los costes, me queda claro que, incluso en tiradas pequeñas, hay discos que podrían venderse bastante más baratos y seguir sacando un margen generoso. 

La tajada que se llevan los intermediarios (hay distribuidoras decentes y otras que son auténticas pirañas), otros gastos inevitables en el proceso de distribución y, sobre todo, los costes fijos que tiene una tienda, evidentemente suben el precio. 

De acuerdo que hay tiendas y tiendas, que un mismo disco no cuesta lo mismo en una que en otra. Pero antes de decir que hay algunos buitres aprovechados (que lo hay), también hay que analizar los gastos de cada una. Que no es lo mismo un alquiler en el centro de una ciudad grande que uno en un barrio de las afueras de una ciudad pequeña. 

Igual no es tan mala solución que los discos lleven un PVP fijo como llevan los libros. Ahí lo dejo...

Y, sí, si miramos el caso de los tomates es mucho peor, qué duda cabe. Pero estamos hablando de discos de Punk y de sellos pequeños o autoediciones de los grupos. Estamos hablando muchas veces de DIY, con todo lo que ello conlleva. 

Y es que cuando un disco que ha costado menos de 7 euros marca un precio final de 20 o 25, algo no cuadra. Sobre todo cuando estamos hablando de venta directa del sello o de la banda al público (sin intermediarios, sin aduanas, sin los costes que tiene una tienda). Más aún en conciertos, donde históricamente los discos siempre han sido más baratos.

Muchos precios se inflan simplemente porque comparados con otros lanzamientos que llegan a los 30 o 40 euros, resulta hasta barato. Pero no son equiparables. Sobre todo si los comparamos con discos que han viajado desde la otra parte del mundo y tienen que pagar unos precios en aduanas y además se venden en un establecimiento que tiene que pagar los sueldos, el alquiler, la luz... Y fingir que ese precio es justo porque simplemente es algo más barato, no es honesto, ni coherente con una escena que siempre ha presumido de hacer las cosas de otra manera.

Sacar un disco no trata solo de decir: "aquí están estas canciones y cuestan tanto porque todo ha subido". Se trata también de ser honestos y de no castigar al comprador. El público que compra el disco o que acude a tu concierto (que esa es otra batalla, los precios de los conciertos) os está haciendo un favor. No sois dioses que les estáis ofreciendo el maná caído del cielo a unos desgraciados y encima vendiéndolo a precio de oro. Sin público no hay disco, no hay concierto y puede que ni siquiera grupo. El público es la escena y ellos son lo primero. Hay que cuidarles, no sablearles.

Así que reflexionemos un poco. Hay precios imposibles de bajar, sí. Pero también hay muchos que podrían ajustarse. Pensar más en quien compra los discos y menos en rascar unos euros de más. Que nadie se va a hacer millonario con esto. Eso se lo dejamos a los grupos mainstream y a los buitres de las multinacionales que los manejan. 


Bueno, después de esta chapa, me despido ya y a ver si el año que viene nos trae discos buenísimos y, si puede ser, más baratos. O que al menos no continúe esta escalada de precios de mierda.


Viva el Punk.


Mgrtn.



jueves, 25 de diciembre de 2025

Críticas 205: Twenty One Children, Superpuestas, Home Front


Twenty One Children: S/T (7”, Slovenly Recordings) 


Pelotazo tremendo el que se marca este trío de Soweto. Tras unos cuantos lanzamientos digitales, se estrenan en formato vinilo con estas cuatro canciones de la mano de Slovenly.

Al parecer hay un CD de este mismo año también, un poquito posterior, con otras 8 canciones, editado igualmente por Slovenly. Sacadlo en un 12”. ¡Ya!


¿Podemos hablar de Skate Punk? Por supuesto. Sale un ratón patinando en la portada y practican un Hardcore Punk 80’s ideal para la práctica de dicho deporte. Skate Punk, venga. 

Lo cierto es que musicalmente en la mayoría de las reseñas se habla de Reagan Youth y de Black Flag, como grupos que les han influido; pues bien, aunque solo sea por una vez, tengo que estar de acuerdo, je. Sonido netamente americano de la era Reagan. Y con letras en inglés, claro, es uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica. Eso sí con un acento que mola mogollón.


Cuando surge un grupo de estos, uno se pregunta si realmente no se estará magnificando todo por lo exótico de la procedencia de la banda. Vale la música no está mal, pero es que además son de Mongolia, o de Siria, o de África como en este caso. Eso parece que multiplica por 2 o por 3 el asunto y hace que nos parezcan incluso mejores de lo que son. Veo que es algo que suele pasar y hay que tener la cabeza fría y volver a escucharlos de otra manera antes de emitir un veredicto. ¿Si este grupo fuese de Colorado o de Berlín, qué nota les pondría?

Pues en este caso en concreto, creo que la misma puta nota de sobresaliente. Me da igual de dónde vengan o qué aspecto tengan, musicalmente me flipan.


Vamos que no son un grupo más de ahora intentando sonar Old School. Aquí, aparte de autenticidad, hay frescura. Una frescura como la que tenían aquellas bandas en aquella época, algo difícil de conseguir hoy en día. Un estilo que nació hace 45 años es muy difícil mantenerlo fresco. Prácticamente es imposible con lo resabiados que estamos ya, con todo lo que sabemos y todos los grupos de la época y posteriores hemos oído. Pero estos tipos lo consiguen. No sé si será por pura chiripa o porque realmente cuentan con las mismas herramientas y la misma ingenuidad con la que contaron los creadores del género en su momento. 

Suena crudos y escupen las palabras de una manera magistral, se ve que se son así, que no es un simple ejercicio de estilo. 


El mejor tema es el primero, no cabe duda: Ice Cube. Pero los otros tres no desmerecen en absoluto. Dos temas de dos minutos y pico, uno el más veloz y cañero de 28 segundos y Looney Bin, cerrando el disco con más de 3 minutos de duración. A pesar de ser más largo de lo que mandan los cánones, el tema funciona de puta madre y esta a la altura de los otros.


Lo dicho, un trallazo que no deberías dejar pasar. 


Mgrtn. 




Superpuestas: “Noise de señoras” (LP, Delia Records, La Aguja Rock Bar, Suburban Relapse, Uterzine) 


Portada y vinilo fucsia chillón para el debut de estas señoras. Y vaya pedazo de debut.


La verdad es que solo había escuchado un tema de suyo, en castellano y más recitado que cantado. Me gustaba y me parecía interesante la propuesta, pero necesitaba oír más para formarme una idea. Desconocía que existía un “album” digital previo a este disco hasta hoy mismo, que lo acabo de buscar (odio escuchar música en internet, ya lo he dicho mil veces). Tampoco he podido ir a sus conciertos por motivos de agenda y más de una vez les hemos propuesto tocar juntos, pero nunca coincidimos en fechas. Así que de repente me encuentro, de golpe y porrazo, con este discazo y ha sido un shock tremendo. Me flipa.


Para empezar lo de cantar en castellano (que no me parece mal) era solo un espejismo, ya que todos los temas de este disco están en inglés. Creo que la decision es bastante acertada porque practican un estilo muy americano de los 90 y si lo cantas en otro idioma cambia bastante. 

Siempre pongo el mismo ejemplo: Es como cuando Miguel Ríos (Mike Rivers al principio), cantaba un estilo más RNR 50’s pero lo hacía en español forzando el acento yankee para no perder la sonoridad. Pues bien, si no quieres pasar por ahí, lo que tienes que hacer es cantar en el idioma del estilo que buscas, si quieres que la voz suene también a eso. 

Que conste que no es una crítica a los que cantan en este o aquel idioma, que a mí me flipa cuando un estilo muta por estar cantando en griego o en malayo, por ejemplo. 

Pero vamos que este rollo en castellano hubiese sonado un poquito forzado e igual algo macarrónico. 


Como decía es un disco muy 90’s. Pero va mucho más allá de la simple imitación o del revival. Inevitablemente la voz suena a grupos de Riot Grrrls de aquella época, pero a bandas más cercanas al Grunge y estilos adyacentes que al Punk. Aunque también tienen su parte Punk, que conste. 

Se me antojan una especie de Babes in Toyland, pero ahondando en la densidad instrumental, en las atmósferas opresivas y, por supuesto, en el ruido.


Un disco bastante denso (que no pesado), crudo, áspero, agónico y en ocasiones oblicuo que, si bien se presenta bajo una capa de franca desnudez, está cargado de matices y detalles que te arrastran hacia abajo. 

Funciona de puta madre tanto en los medios tiempos (los más abundantes), como en los pasajes algo más acelerados y, a pesar de la duración de las canciones (la mayoría casi llegan a los 5 minutos), se hace corto. 


8 temas que fueron grabados hace más de un año y que por fin ven la luz en este glorioso vinilo que espero sea el primero de muchos.

Mgrtn. 




Home Front: “Watch it die” (LP, La Vida Es Un Mus) 


Tercera entrega en formato larga duración de estos canadienses que arrasan allá por donde van. Sexto disco si contamos los singles.  


Pues bien, a estas alturas no descubren nada nuevo, las cartas ya estaban sobre la mesa desde el primer disco. Así que nos ofrecen de nuevo otra ración de su particular Oi! / Tecno Pop con la primera mitad de los 80, y el amplio espectro que ello conlleva, como telón de fondo.

Y, aunque el disco sigue la estela de los anteriores, precisamente por lo amplio y variado del jardín al que acuden a recolectar, no resulta repetitivo.


Siguiendo con la metáfora del jardín y la recolección de flores (me ha inspirado la flor de la portada, elemento que ya usaron también en el primer LP), lo que tienen de bueno estos fulanos es que no discriminan entre especies florales. Tan pronto cogen un ramillete de flores silvestres llenas de espinas, como otro de flores suaves y delicadas. Vamos, que mezclan estilos musicales toscos y rudos con otros más blanditos y comerciales. 


Nuevamente, con cada canción, encontramos referencias a decenas de bandas de los 80. Algunas las pillarás enseguida, otras están más escondidas y no te sale el nombre de la canción o de la banda a la que te recuerda ese fragmento, pero sabes que eso lo has oído antes en alguna parte. Posiblemente en la banda sonora de una peli ochentena. 

The Breakfast Club, como dice alguien en los comentarios de Bandcamp, creo que es un ejemplo muy bueno, no me voy a molestar en encontrar otra peli porque creo que esta encarna perfectamente la idea. No solo por los grupos que salen en la BSO, si no también por el propio argumento de la cinta, en la que cinco jóvenes completamente distintos (la inadaptada, el deportista, el rebelde, la superficial, el nerd) encuentran un lugar común en el que coincidir. Y posiblemente sea este grupo el punto en común que van a encontrar el skinhead, la gótica, el tecno popi, la nueva romántica…


Evidentemente, ya tienen callo y han perfilado un estilo propio bastante reconocible, pese a que mezclan sin pudor toda una gama de estilos tan dispares. Por eso mismo hay algún tema que suena un poco a repetido, aunque logran mantener la disparidad en casi todo el disco, tirando de sus ya clásicos temas más movidos y de otros más calmados con mucha épica y coros de hooligans. Y, también es verdad que en este disco más de una vez se salen incluso de su estilo, lo que contribuye a darle más diversidad si cabe. 


En la parte más Punk hay ecos de Cock Sparrer en ciertas inflexiones de la voz, guiños a Blitz, un riff calcado de los Ramones… En la parte más Pop, en este disco me cuesta un poco más reconocer pasajes, aunque estoy seguro de que en las muchas escuchas que le daré, iré cayendo. 

Algún deje de voz, eso es indudable, recuerda durante un par de segundos a Robert Smith. Porque al final es eso, son partes minúsculas que suenan a esto o a aquello. No es que copien estrofas o estribillos enteros. 

Me pasa lo que he dicho al principio, que sé que está ahí porque me resulta superfamiliar un pasaje, un trocito, una melodía, pero en ese momento no caigo en el origen. Hay por ahí algún secuenciador muy Sigue Sigue Sputnik (por ejemplo), una intro al estilo de Falco… Y leyendo comentarios de la gente hay quien cita a Tears for Fears y Flock of Seagulls. Me encajan perfectamente en el puzzle, la verdad. 

También podrían encajar Duran Duran, The Human League y Spandau Ballet, por citar tres más.


Algunos temas bucean un poco en territorios más siniestros, puede que en este disco más que en otros. Y sí que veo la épica de unos Simple Minds por muchas partes, la melancolía de unos Echo and the Bunnymen, la frialdad  de Visage, por ejemplo, o el horterismo máximo de Yazoo o similares. Yo qué sé, están todos los 80 ahí metidos. Y, como nos tiene acostumbrados, todo ello mezclado por arte de magia con una coherencia absoluta.


Lo han vuelto a conseguir. Enhorabuena a los afortunados. 

Sin duda será uno de los discos que más veces escucharé este mes.

Mgrtn.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Críticas 304: Sistema de Entretenimiento, Prison Affair



Sistema de Entretenimiento: “300 noches sin dormir” (LP, JGC Producciones, Discos banana, Flexi Discos) 

Quién les iba a decir a Ana, Víctor y Guixu en sus inicios como Leonor SS, o incluso antes cuando estaban en VIH, que al final lo iban a petar tanto con su “música de mierda”. Quién les iba a decir que todas las semanas del año iban a recorrerse España de una punta a otra tocando en cientos de localidades, ya sea en salas o en festivales. Quién les iba a decir que harían giras por hispanoamérica llenando salas inmensas. En aquellos momentos no podían imaginarse nada de esto, y mucho menos que un sello americano (Under The Gun Records) iba a lanzar su último disco a la estratosfera. Bueno, eso sucederá en 2026, pero parece que lo de expandirse internacionalmente, y no solo en el mercado hispanohablante, es el camino lógico que van a seguir.


Y todo esto con un grupete de Electro Punk que empezó como un divertimento paralelo al grupo principal, al grupo madre, a Leonor SS. Del mismo modo que tenían/tienen otros grupos paralelos, como Hambre (aún me quedan copias, jeje), Mazmorra, Elvis Strauss o Sin Bragas, que están también empezando a petarlo peligrosamente. Al final, son sus proyectos electrónicos, sin batería, los que les han dado mejor resultado. 

Y es que con Sistema han encontrado la fórmula perfecta y les ha funcionado a las mil maravillas. Su Arcade Punk funciona a la perfección porque, aún manteniendo intacto el espíritu Punk y siguiendo con la sencillez máxima por bandera, a la vez, liman todas las asperezas y la cochambre que tenían como Leonor SS y se corrigen (todo hay que decirlo) las imperfecciones y el primitivismo que genera una batería demasiado orgánica e imperfecta. Por así decirlo, es como si transfiriesen sus cuerpos humanos a unos androides mejorados. El resultado es más frío (que además es algo que pide esta música) pero, precisamente por ello, funciona perfectamente. 

Todo esto hace que Sistema sea un grupo que llega no solo a los Punks si no a muchísima más gente, porque son pegadizos, porque son muy fáciles de escuchar y porque, basándose en la simplicidad, redondean un producto que le tiene que gustar a todo hijo de vecino por narices.


En esta última entrega (aprovecha y píllate esta versión, la de los sellos que siempre han apostado por ellos cuando no eran nada, y luego si quieres la edición americana) no hay demasiadas novedades a simple vista. Partiendo de que la portada sigue usando los mismos colores que se usaron en su anterior LP (el primero, editado en 2022), el contenido musical ofrece también más de lo mismo. La misma fórmula de Arcade Punk, pero perfeccionada y mucho más pulida con los años y el rodaje (el primer 7” es de 2018, que ya ha llovido). Vamos que se han convertido en expertos en lo suyo. 

Pero al igual que la portada, que aunque tenga los mismos colores, es distinta, una vez que profundizamos en el disco, también encontramos diferencias en su música. La base, el espíritu, como ya he dicho, es el mismo, no se salen para nada de su zona de confort, pero se aprecia que las canciones, como también he comentado están más trabajadas, son más redondas y donde realmente destacan es en los arreglos, en la chapa y pintura. El motor es el mismo, incluso las melodías de guitarra y voz son muy parecidas, casi idénticas que las de otros temas anteriores (es su estilo, eso es impepinable), pero la carrocería cambia en algunas canciones gracias a esos arreglos de teclado y otros ruiditos retrofuturistas. Se empiezan a apreciar líneas de teclado más envolventes y atmósferas más curradas que, aunque mantienen en todo momento la frialdad impostada del producto, confieren un aire distinto a determinados temas, dotándoles de una mayor oscuridad y profundidad. 

Y digo “a determinados temas”, porque otros de los presentes en este LP podrían haber encajado perfectamente en sus primeros trabajos. Sobre todo aquellas que aún conservan ese tipo de deje ibérico flamenquillo/gitanillo, que les sale de vez en cuando.


Aunque toda la parte gráfica sugiera lo contrario, sí que es verdad que aparentemente abandonan un poco en las letras sus referencias a la cultura japonesa (hay un tema incluso que se llama No quiero ir a Japón). Aunque, desde luego, todas las letras podrían estar haciendo referencia a alguna serie de anime, lo que pasa que ya sin nombres propios. Pero es cierto que toda la lírica, impregnada de un tufo a retrofuturismo que echa para atrás, gira entorno a videojuegos, la ciencia ficción y a personajes que perfectamente podrían convivir dentro de la magna obra del manga que es Akira.


300 noches sin dormir, que abre la cara B y da título al álbum, posiblemente sea el hit. Pero es cierto que entre los 16 temas del disco, hay unas cuantas tan buenas o mejores que aquella. Destacar, quizás porque se aleja un poco más de su estilo y brilla con luz propia o al menos de otra manera, Soy un rocker y un perdedor. Que es cierto que tiene elementos muy reconocibles en la trayectoria de Víctor como compositor, pero también rompe un poco más los moldes y arriesga hacia terrenos menos cómodos y menos clásicos.


Pues eso, 16 pepinazos que en su estilo no tienen contestación.


Mi agradecimiento personal a JGC por la copia y por su increíble y creo que poco reconocida labor, ya no solo con Sistema si no con cantidad de bandas estatales.



Mgrtn. 




Prison Affair: “Demo IV” (7”, Under the Gun)


Pues del mismo modo que acabo de hablar de cómo Sistema de Entretenimiento lo petan dentro y fuera de España y han sido fichados por un sello americano, aquí tenemos a los también catalanes Prison Affair, que también lo petan (quizás últimamente más fuera que dentro de nuestro país, recordemos que hasta han tocado en el Coachella). Y precisamente esta es la tercera referencia que publican con el mismo sello que ha fichado a los Sistema: Under The Gun.


Se me había olvidado que tenía que comentar este 7” en el blog, porque últimamente compro pocos 7”s y tengo el montón de singles por escuchar algo abandonado. Y no es porque no salgan cosas chulas, es porque con la subida abusiva de los precios de los vinilos, al final es este formato pequeño el que más sufre las consecuencias. Pagar hasta 15 euros o más por un 7” es una pasada, teniendo en cuanto el escaso minutaje y que ese precio, no hace tanto, era el de un LP. No obstante, he de decir que este disco en concreto no me costó tanta pasta y por eso me lo compré. 

Por eso y porque, teniendo todos las anteriores demos en este formato, no iba a dejar de comprarme la cuarta entrega coleccionable. Además esta portada en la que parece que nuestro presidiario favorito se fuga de cárcel es una portada que huele un poco a final, ¿no? Pero vamos, no creo porque como ya he dicho antes, lo están petando fuera de España y no es el momento de tirar la toalla. Eso sí, igual es buen momento para sacar las cuatro demos compiladas en un 12”, el clásico “Collection”, ¿no?


Bueno, pues fiel a sus “reglas”, la cuarta demo de estos fulanos mantiene la misma estética en la portada que las anteriores, el cambio de color pertinente y contiene, como no podía ser de otra manera, las 4 canciones de rigor.


Prison Affair comenzaron siendo unos discípulos aventajados del estilo dentro del Egg Punk que “inventaron” los Coneheads. Y entrecomillo “inventaron” porque luego nos encontramos cosas parecidas muy anteriores, como algunas canciones de los japoneses Die Öwan que datan de los primeros 80, pero que no hemos conocido hasta hace poco gracias a que General Speech rescato sus olvidadas maquetas. Pero sigamos con los catalanes. Poco a poco se fueron haciendo un hueco en el mundillo y, desde hace ya unos añitos (cuando el Egg Punk dejó de ser un estilo muy diverso, como era antes de la pandemia, y se ha concretado en un estilo muy preciso y determinado), se han convertido en uno de los máximos exponentes del género. Vamos, que han pasado de ser discípulos de los de Indiana a convertirse en referencia para gran parte de los grupos actuales del estilo, el espejo en donde mirarse y la fuente de la que copiar. 


5 años ya en la carretera (por eso digo que tiene que salir algo ya en formato 12” aunque sea un recopilatorio) en los que han contribuido a pulir el subgénero (dentro del ya subgénero del Weird Punk), a base de guitarras premeditadamente “desafinadas”, ritmos loco y entrecortados de batería y voces mongoloides que escupen las canciones huyendo de melodías. Al final son unos maestros en lo suyo y no es de extrañar que los grupos les copien. La putada es que al final acaban sonando todos demasiado iguales. Pero bueno, esa es otra batalla.


En esta ocasión nos ofrecen, como ya he dicho, cuatro canciones. Cuatro temas con mejor sonido que el de sus comienzos, así que más disfrutables en ese sentido. Dos muy locatis y aceleradas y otras más más calmadas pero con mucha chicha. Bastante buenas las cuatro y muy diferentes (sobre todo las menos veloces), lo cual se agradece también. Me gusta sobre todo I’m leaving broken, que tiene una especie de aire country y cierta melodía en la voz, que la verdad es que hace que destaque bastante entre toda su discografía.


Pues eso. Otra entrega más. Pero especialmente destacable. Me ha gustado más que algunos de sus trabajos inmediatamente anteriores.


Mgrtn.