martes, 10 de septiembre de 2019

Críticas 218: Maze, Nicfit, Raw Peace







Maze: “S/T” (12”, Lumpy Records)

Golosina deliciosa la de estos japoneses que se estrenan con este 12” y el 7” que comento más abajo, ambos de este mismo año. También tienen una casete de su gira 2019.

Post Punk terriblemente naif a lo Kleenex/Lilliput que recuerda un poco, por su infantilismo, por sus altos niveles de azúcar y por la voz/acento al cantar en inglés de la chica, a sus compatriotas Shonen Knife, pero que definitivamente en la parte instrumental tiran más hacia la “experimentación”.  Más cerca, por tanto, de bandas de los 80 como Bob o de grupos actuales como BB Eye por ese aroma a juguetes reforzado por la voz de niña.

Aunque ojo, no te creas que se trata solo de un berrinche sin profundidad: el disco va ganando en sensibilidad según va avanzando. Vamos, que como buena golosina nipona, además de dulce y deliciosa tiene texturas sorprendentes en el paladar.

Muy emparejables también en un concierto con bandas femeninas actuales de la escena centroeuropea como Maraudeur, Staches, Massicot o Decibelles. Por aquello de que predomina en su música la imaginación y un sonido “bonito” bastante ligero y quebradizo. Un poco como sujetar extrañas pajaritas de papel en el vacío con hilos de colores.

6 canciones para escuchar tranquilo en casa que, a pesar de su simplicidad e infantilismo, tienen mucha miga y se tiñen también de tonos melancólicos más adultos (lo que adelanté antes sobre su sensibilidad y profundidad). Sin llegar por supuesto al rollo más depresivo de The Organ, pero capaces en algunos temas de hacer llorar también a Julia de Verano Azul en un día de lluvia, jeje.

Mola.
Mgrtn.





Maze / Nicfit: “S/T” (7”, Episode Sounds)

Creo que no me equivoco si digo que este 7” salió antes que el 12” arriba comentado. Aquí Maze se muestran bastante más gamberros y más Punk que en formato grande. El rollito melancólico del 12” apenas se nota un poco en el tinte de la voz y tiran más hacia el cafrismo y la locura. Eso sí, sin perder nunca ese toque naif y esa aura de infantilismo.

Vamos que se podría decir que estas dos canciones encajan mejor en el catálogo de Lumpy Records que el 12” con la etiqueta del sello. Temas más acelerados, más cortos, más sucios y más punkies. De primeras entran mejor, pero es cierto que carecen de la profundidad que tienen en su disco en solitario. A mí personalmente la profundidad me la pela un poco, aunque desde luego si existe, bienvenida sea. Así que no sabría con canciones del grupo quedarme.

Nicfit también son japoneses y la banda lleva ya 10 añitos en activo. Aunque, a pesar de su dilatada carrera no han sido muy productivos en estudio ya que solo poseen una maqueta inicial, un 7” en solitario y un par de splits (también en 7”) incluyendo este que comentamos.

Está claro el motivo por el que ambas bandas comparten vinilo, que no se reduce a ser japoneses simplemente. Nicfit practican también un Post Punk que cabalga a lomos del gamberrismo Punk por un lado y de lo artie-raruno por el otro. Además canta una chica en ambos grupos que, quieres que no, las voces femeninas a veces matizan mucho un estilo.

El sonido es un poco más incómodo (que conste que siempre uso el adjetivo como algo positivo cuando se habla de Punk y derivados), algo afónico y rasposo que, si bien no impacta tanto de primeras como el de sus compañeros de 7”, de segundas y terceras resulta bastante más motivador e interesante. Juraría que usen una afinación algo irregular incluso.

Dos canciones que saben a poco pero que dejan claras sus intenciones. Canciones que sacrifican colorido y, en cierta medida, algo de inmediatez (sin dejar de ser inmediatos, eso sí), para darte el estacazo por detrás. Es como cuando comes algo supuestamente picante y dices: “no pica”, y al rato gritas: “su puta madre, sí que pica, sí”.

Me gustan bastante ambas caras. Vamos que no me arrepiento para nada de habérmelo pillado, ya que tenía en la mano también el 12” de Maze y llegué a pensar en dejar el 7” porque estaba muy caro, la verdad.
Mgrtn.





Raw Peace: “Total Death” (LP, Hypertension Records)

LP de debut de esta banda belga de Hard Core que salió el año pasado tan solo precedido por una casete de 2017.

Lo cierto es que me pillé el disco un poco por casualidad. Hice un pedido a Hypertension para pillarme el último de mis adorados Cocaine Piss y, como los gastos de envío eran elevados para un solo disco, aproveché para pillarme algo más del catálogo del sello (bastante extenso, por cierto, y en el que hay que explorar un poco porque tiene cosas interesantes).

El disco está bastante bien, obviando el rollito este que me da mucho por culo de “peace” y de que los grupos Punk más politizados de ahora usen el dichoso simbolito jipi de marras (sin ir más lejos el acojonante LP de Nosferatu que comentaba en hace dos entradas).
A ver, entiendo que es una movida estética heredada del AnarcoPunk inglés de los primeros 80 que, igual que influye mucho musicalmente en cantidad de bandas de ahora, lo hace también ideológica y estéticamente.
Y no es que yo no sea pacifista (sería un hijo puta si no lo fuese), es que me parece que precisamente el Punk surgió, entre otras cosas, como antítesis del rollo jipi.
Además creo que en pleno 2019 seguimos sin superar el concepto estético del siglo pasado, cuando precisamente el Punk se supone que es algo que rechaza los putos uniformes y los convencionalismo. Y el poner el simbolito este en todas partes es, además de una moda, un acto casi institucional.
Vamos que me parece bastante más Punk a día de hoy el rollo Egg que el caduco Chain, jeje. Pero bueno, que me disperso mucho. Volvamos al disco.

Como decía es un disco bastante bueno de Hard Core veloz y rabioso que perfectamente podría encajar en el catálogo actual de LVEUM que tantas alegrías nos da últimamente.
D-Beat a tumba abierta, sin demasiadas concesiones, escupiendo rabia en cada surco y con un sonido ruidoso, pero sin llegar a ser la puta bola de ruido que en los últimos tiempos parece tendencia en algunos sectores. Sin privarse, eso sí (que para eso estamos acabando la segunda década del siglo XXI y tenemos una perspectiva privilegiada de todo el conjunto con tan solo echar la vista atrás), de picar del HC japonés 80’s más bestia y sin hacer ascos al Crust escandinavo clásico. 
Vamos que no renuncian a nada. Eso de "¿a quién quieres más? ¿a papá o a mamá?", aquí no vale. Aquí quieren a papá a mamá y al tío y a la tía. Eso sí, dotando al disco de coherencia e uniformidad, que tampoco es tan difícil en estilos prácticamente hermanos.

Nada nuevo, pues, pero un artefacto certero y violento. 
Funciona.
Mgrtn.

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